María siempre nos lleva a Jesús
Nos ponemos en presencia de Dios. Hacemos la señal de la cruz.
Intención del día: En este día invitamos a las embarazadas a imitar a María, que llevó en su seno al Salvador y nos conduce siempre a Jesús.
Oración inicial: Virgen de la Caridad, Madre nuestra, hoy venimos a tus pies con el corazón lleno de confianza. Tú que en Caná enseñaste a los discípulos a escuchar a tu Hijo, enséñanos también a obedecer su voz en medio de nuestras pruebas. Que tu ternura nos sostenga cuando falte lo necesario y que tu intercesión nos ayude a descubrir que Jesús nunca abandona a su pueblo.
Virgen de la Caridad, Esperanza nuestra, llévanos a Jesucristo, el puerto seguro. Enséñanos a confiar en tu Hijo en medio de las pruebas. Amén
Canto: Nº 364
Pedimos perdón: Nos disponemos a celebrar este día de la Novena en honor de nuestra madre de la Caridad, invocando la misericordia de Dios, a cada intención respondemos: Perdónanos Señor.
➢Padre de misericordia, perdona los momentos en que hemos puesto otras cosas en el centro de nuestra vida y no a Ti. Te pedimos la fuerza para volver y reconocerte como nuestro único Señor. Perdónanos, Señor.
➢Señor Jesús, reconocemos que en ocasiones hemos dejado de escuchar tu voz que nos invita a seguirte. Te pedimos la gracia de la obediencia y la fidelidad. Perdónanos, Señor.
➢Espíritu Santo, perdónanos por las veces que hemos cerrado los ojos al rostro de Cristo en el hermano necesitado. Pedimos perdón y suplicamos un corazón más compasivo. Perdónanos, Señor.
(Se pueden agregar libremente otros pedidos de perdón y respondemos: ¡Perdónanos, Señor!)
Dios todopoderoso y eterno tenga misericordia de todos nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Hecho de vida: Escuchemos el testimonio de Carina:
Al entrar al salón, los médicos le comunicaron a mis familiares de la poca posibilidad de que me salvara. Concluye la operación y las palabras del médico a mi hermana fue: “está viva”. Para entonces caigo en estado crítico de salud por lo que continúa mi estadía en terapia, con complicaciones que casi me llevan a la muerte. Después de largos días comienzo a mejorar progresivamente, y vuelvo a ver a mi hermana, quien me dice que ya tenía la ropa blanca que yo había pedido para ir al Cobre. Me sorprendí y le pregunté, pues no entendía de qué me hablaba, y entonces me explicó: Mientras yo dormía, los médicos y enfermeras que me cuidaban contaron que yo les decía que iba a ir al Cobre, vestida de blanco, a ver a la Virgen de la Caridad; que además, a pesar de mi condición, trataba de incorporarme sacando las piernas entre las barandas de la cama. Yo solo recordaba que al despertar estaba amarrada sin saber por qué. Ya recuperada casi por completo, los médicos me decían que verdaderamente Dios me había salvado, porque ellos habían llegado al límite de sus conocimientos, además supe de muchas personas que estuvieron orando por mi salud a Dios y a la Virgen de la Caridad, especialmente mi padre quien nunca se cansó de rezarle fielmente a nuestra Madre. Salí de alta del Hospital y fui con mi familia directamente al Santuario del Cobre para darle las gracias a Dios y a la Virgen por mi vida. Este testimonio hizo que mi hermana se incorporara a la Iglesia y fortaleciera su fe, así como también espero que lo haga en todo aquel que lo conozca.
✓¿Qué les pareció el testimonio de Carina? ¿Conocen situaciones parecidas?
✓¿Qué características tiene la fe de Carina?
Nos dejamos iluminar por la Palabra: del Evangelio según San Juan 2,1-11
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltaba vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros de capacidad cada una. Les dice Jesús: «Llenen las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Saquen ahora, les dice, y llévenlo al mayordomo.» Ellos lo llevaron. Cuando el mayordomo probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el mayordomo al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él. Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él”.
Palabra de Dios / Te alabamos, Señor
✓¿Qué les llamó más la atención del texto?
✓¿Qué significa que la Virgen nos diga: “Hagan lo que Él les diga”?
✓¿Cuál es ese vino bueno que queremos ofrecer a los demás?
Reflexión:
María en Caná nos dice: “Hagan lo que Él les diga”. En medio de la escasez y la incertidumbre, la Virgen nos recuerda que Jesús nunca abandona a su pueblo. Aunque falte lo material, Él multiplica la esperanza y nos invita a confiar en su providencia. Hoy, que tantas veces sentimos que falta lo necesario, la Virgen nos enseña que la fe es la fuerza que sostiene y que la obediencia a Cristo abre caminos nuevos. Confiar en Jesús es creer que, aun en la noche más oscura, Él puede transformar el agua en vino, la tristeza en alegría, la desesperanza en vida.
Hacer todo lo que Jesús nos diga, significa confiar en Él más que en nosotros mismos, dejarnos conducir por el Señor para que Él pueda hacer su obra por medio nuestro. Le pedimos a la Virgen que nos enseñe a responder con alegría y sencillez de corazón, Él nos dará una paz que nada ni nadie nos puede quitar.
Intenciones: Pongamos en común lo que le pedimos al Señor para nuestro pueblo, para nuestras familias, respondemos: VIRGEN DE LA CARIDAD, RUEGA POR NOSOTROS.
➢Por la Iglesia que peregrina en Cuba, para que sea testimonio del Evangelio de paz, amor y misericordia en nuestro pueblo, caminando en sinodalidad y comunión. Oremos.
➢Por los cubanos que más sufren: enfermos, ancianos solos, presos y quienes viven sin esperanza, para que sean confortados por el amor de la Virgen y por la solidaridad de los cristianos que, como el Buen Samaritano, se acercan al necesitado. Oremos.
➢Por el aumento de las vocaciones al sacerdocio, diaconado permanente y vida religiosa, para que sean testimonio vivo del amor misericordioso de Dios y sostén de la misión en Cuba. Oremos.
➢Por las familias cubanas, para que sean auténticos espacios de misericordia mediante el diálogo respetuoso, la fidelidad y el amor, reflejando la fraternidad que edifica la Iglesia. Oremos.
➢Por todos los aquí reunidos, para que nos dejemos guiar por nuestra Madre de la Caridad del Cobre, tengamos un encuentro con Jesús, se fortalezca nuestra fe y vivamos la alegría esperanzadora del amor fraterno. Oremos.
Oración final: “Oración por nuestro pueblo”, después rezamos
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