
La memoria litúrgica de San Juan María Vianney, proclamado por el Papa Pío XI como “Patrono de todos los párrocos del mundo”, fue la fecha elegida para ordenar sacerdote al diácono David Cabral Castro, por medio de la oración de consagración e imposición de manos de Monseñor Emilio Aranguren, obispo de Holguín.


Un templo catedralicio repleto –con especial presencia de fieles de Banes y Gibara, pueblos natal y de acogida del p. David, respectivamente– y una parte del presbiterio diocesano junto a Monseñor Marcos Pirán, obispo auxiliar, fueron testigos del amor con el que Dios se manifiesta hoy a la Iglesia peregrina en Holguín y Las Tunas, con el regalo de un nuevo sacerdote.

En su homilía, Monseñor Aranguren quiso tomar como ejemplo, estímulo y compañero de camino al Cura de Ars, muy humilde, pero consciente de ser “un inmenso don para su gente, el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia”, aunque no sea posible percibir toda la grandeza del don y de la tarea al sacerdote confiados.
Es un Misterio de fe, dijo. “Así como al concluir la consagración, el celebrante dice: Este es el Misterio de nuestra fe, al terminar el Rito de la Ordenación, podríamos repetir la misma expresión”, señaló el obispo, haciendo referencia a la inenarrable experiencia del sacerdocio.


Partiendo de lo anterior, significó que el sacerdote es Alter Christus (“otro Cristo”), porque su persona hace presente a Cristo donde quiera que esté, de una manera especial en el banquete eucarístico:
“Esa es la razón de la necesidad de permanecer en Él, ya que en esa estrecha relación es donde se fragua, aún en medio de nuestras flaquezas, nuestra identidad y, por tanto, la necesidad de nuestra rectitud, coherencia de vida, entrega total que encuentra un manantial de gracia cada vez que, al consagrar el pan, repetimos: Este es mi Cuerpo que se entrega por ustedes e, igual, con el vino: Esta es la Sangre que se derrama por todos ustedes para el perdón de sus pecados”.



El obispo, al término de su homilía, también se dirigió a los jóvenes para invitarles a escuchar la invitación que les hace Jesús, animándoles a ser dóciles y generosos discípulos de Él, que es el Maestro.
“Sé de quien me he fiado”, su lema de ordenación sacerdotal, tomado de la segunda carta de Pablo a Timoteo.
El padre David Cabral Castro acompañará como sacerdote a partir de ahora a la parroquia de Gibara, aunque ya había hecho junto a ellos su última etapa de formación y todo el diaconado, para el cual fue ordenado en marzo pasado.



Su lema de ordenación sacerdotal, tomado de la segunda carta de Pablo a Timoteo, sintetiza la confianza en Aquel que lo eligió y que es el fundamento de su ser y su misión desde ahora: “Sé de quien me he fiado”.
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Obispado de Holguín, Cuba
