Obispos Holguineros en oración ante la Virgen de la Caridad.

El Cobre, Santiago de Cuba.– A su regreso de Guantánamo, donde los obispos del Oriente cubano celebraron la misa por el eterno descanso de Mons. Silvano Pedroso, los obispos holguineros Mons. Emilio Aranguren y Mons. Marcos Pirán hicieron una parada en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad.

A los pies de la Virgen, como buen hijo de esta tierra, Mons. Emilio tuvo la acción de gracias por su aniversario 35 de ordenación episcopal. Por su parte, Mons. Marcos confió a la Madre la nueva etapa en la que, como Administrador Apostólico de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa, acompañará a los fieles del extremo más oriental del país.

Han transcurrido treinta y cinco años desde que Monseñor Emilio Aranguren recibiera la ordenación episcopal, iniciando su servicio como auxiliar de la Diócesis de Cienfuegos-Santa Clara, junto a su obispo, Monseñor Fernando Prego Casal.

“Ánimo” fue el lema escogido por él. La consagración tuvo lugar en Santa Clara, su ciudad natal, donde también había ejercido gran parte de su ministerio sacerdotal. En 1995, con la creación de la nueva Diócesis de Santa Clara, fue nombrado obispo de Cienfuegos, ministerio que desempeñó durante diez años.

El 14 de noviembre de 2005, el papa Benedicto XVI lo designó obispo de Holguín, en sucesión de Monseñor Héctor Luis Peña Gómez, primer pastor de esta diócesis. Desde entonces, Monseñor Emilio —a quien muchos llaman afectuosamente “Emilito”— ha desarrollado la mayor parte de su ministerio episcopal en estas tierras del oriente cubano, que abarcan las provincias de Holguín y Las Tunas.

En septiembre de 2025, al cumplir 75 años y conforme a lo establecido en el Código de Derecho Canónico, presentó al Santo Padre su renuncia. Sin embargo, el Papa León XIV le pidió continuar acompañando como pastor a esta porción del santo pueblo fiel de Dios.La Eucaristía, asistida por el diácono del Santuario, Giorvis Poll, reunió a un grupo de fieles, en su mayoría residentes del poblado minero de El Cobre, junto a unos pocos peregrinos, entre ellos, cuatro jóvenes holguineros.

Por su parte Monseñor Marcos Pirán Gómez nació en Buenos Aires, Argentina. fue ordenado sacerdote el 9 de diciembre de 1988 para la diócesis de San Isidro. Desde ese momento, dedicó los primeros años de su ministerio a su diócesis natal. 

En el año 2000, su vocación misionera lo llevó a la diócesis de Holguín, en Cuba, como miembro de una misión ad gentes. Allí, asumió la dirección pastoral de la parroquia de San José en la ciudad de Holguín. Más adelante, entre 2005 y 2012, desarrolló su ministerio en la diócesis de Guantánamo-Baracoa, específicamente en la parroquia de Maisí, situada en una de las regiones más remotas y desafiantes del país.

En junio de 2012, regresó a Holguín, donde retomó su servicio como párroco de la parroquia de San José. El Papa Francisco lo nombró Obispo Auxiliar de la diócesis de Holguín con la sede titular de Boseta el día de la Solemnidad de San José.

Tras el fallecimiento de Monseñor Silvano Pedroso, el Papa León XIV, lo nombró Aministrador Apostólico de la Diócesis Guantánamo – Baracoa.

📸 𝐌𝐢𝐥𝐯𝐢𝐚𝐧 𝐑𝐨𝐝𝐫𝐢𝐠𝐮𝐞𝐳

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Oficina de Medios de Comunicación

Obispado de Holguín, Cuba

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