
En la mañana de hoy, 25 de julio, la comunidad Santa Ana, en Camagüey, celebró con gran alegría y solemnidad su fiesta patronal en honor a Santa Ana y San Joaquín, fiesta litúrgica que celebra la Iglesia casa 26 de julio.

La celebración comenzó con la develación y bendición del nuevo retablo del templo. El retablo original había sido retirado en 1963 y, después de más de seis décadas, este hermoso signo de fe vuelve a ocupar su lugar. En un emotivo momento, fue descubierto poco a poco hasta revelar a todos su belleza y majestuosidad.
El rito de bendición fue presidido por el Arzobispo de Camagüey, Mons. Wilfredo Pino Estévez, acompañado por el párroco de Santa Ana, P. Bastián, así como por otros sacerdotes y diáconos de la arquidiócesis.

A continuación, se celebró la Santa Misa patronal como una profunda acción de gracias a Dios, recordando que para Él nada es imposible.

Durante su homilía, el Arzobispo expresó un especial agradecimiento a Fidelito por su generosa entrega y amor a la Iglesia. Por su parte, el P. Bastián agradeció a todas las personas que, dentro y fuera de Cuba, hicieron suyo este proyecto y colaboraron con fe y generosidad para hacer realidad este retablo, un sueño que hoy toda la comunidad pudo contemplar hecho realidad. De manera especial un sentido agradecimiento a la parroquia Santa Ana en West Palm Beach, Diócesis de Palm Beach, su párroco Quesnel Delvard y fieles que generosamente colaboraron en este proyecto de amor a Dios y a su Iglesia.

Una jornada de profunda fe, esperanza y gratitud que quedará grabada en la historia de esta querida comunidad parroquial.
