EMILIO ARANGUREN ECHEVERRÍA : EL SILENCIO HABITADO Y LA ACCIÓN DE DIOS.

Este 3 de enero de 2026 se celebró en la catedral San Isidoro de Holguín la Santa Misa por los 50 años de ministerio sacerdotal de Monseñor Emilio Aranguren, y también de sus compañeros de grupo, los padres José Conrado y Rafael Couso, y Monseñor Juan de Dios Hernández, obispo de Pinar del Río.
A lo largo de la celebración, se escucharon canciones y aplausos por parte de los fieles de todas las comunidades diocesanas que llenaron la catedral de San Isidoro. La procesión de entrada con los obispos, sacerdotes y diáconos se inició por la calle aledaña a la catedral, ante el asombro de quienes por allí circulaban.

También viajaron hasta Holguín, para ser parte de la celebración, los obispos de Matanzas, Camagüey y Santiago de Cuba: Mons. Juan Gabriel Díaz, Mons. Wilfredo Pino y Mons. Dionisio García, respectivamente. Junto a ellos, Mons. Marcos Pirán, obispo auxiliar de Holguín, Mons. Antoine Camilleri, nuncio apostólico en Cuba, y su secretario.

El obispo de Pinar del Río Mons. Juan de Dios Hernández Ruíz habló repetidamente, en sus palabras durante la homilía, del ´silencio habitado´, el silencio de Dios y la acción de Dios, referido a las lecturas proclamadas y la vida de Mons. Aranguren, teniendo en cuenta a los 3 compañeros de seminario que estaban presentes.

¨Vivir de este misterio y crecer en él impide que su vida se convierta en un funcionario estéril, cosificando lo que Dios ha dado como gracia para la vida de fe personal y de los cristianos. Después de 50 años de esa íntima relación entre Dios y tú, le dijo ¨estoy seguro que el lenguaje es el silencio, habitado por Su presencia. Silencio elocuente para lograr un diálogo donde las palabras ya no hacen falta, porque solo te habita el amor ¨.

Al final de la celebración, Mons. Aranguren dio las gracias, habló de sus 15 años y medio como párroco y 34 y medio como obispo y reconoció sus omisiones y vacíos, ¨por eso invoco la misericordia de Dios¨.
Recordó que, si su lema episcopal es ¡Ánimo! “es porque tantas veces, en el silencio de mi corazón, escuché y escucho la voz amiga de Jesús, que me anima, alienta, dispone, empuja, fortalece y acompaña.”. También habló de sus 75 años que dividió en tres etapas.

Regalo de los jóvenes.
Como parte de la celebración de acción de gracias por los 50 años de sacerdocio del obispo de Holguín, Monseñor Emilio Aranguren Echeverría, la Pastoral Juvenil Diocesana (PJ) se encargó de preparar. Una velada cultural.

Los jóvenes recibieron con prolongados aplausos a su obispo, que les habló de razones para la esperanza, motivado por el recién concluido Año Santo Jubilar. En medio de la charla lo sorprendió uno de sus compañeros de formación en el Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, el p. José Conrado Rodríguez, procedente de la ciudad de Trinidad.


El público, que había llegado desde muy temprano, se mantuvo expectante y aplaudió cada actuación. El templo se iluminó completamente y canciones navideñas, poesía, obras de teatro y la participación especial del cuarteto femenino Golden Voces matizaron la velada.

Al cierre, el p. Ermelio agradeció a los asistentes y a cada uno de los involucrados en la realización del espectáculo, y pidió a Monseñor Emilio —quien había permanecido a mitad del templo, junto a sus fieles— que subiera a escena.

Allí, en nombre de la Pastoral Juvenil, le entregaron un recuerdo de la celebración. Una joven de la comunidad de San José de Puerto Padre se sumó con un retrato a lápiz del padre y pastor que ha guiado esta Iglesia Diocesana por 20 años.

Desde Santiago vino Mons. Osmany Massó, quien esa misma mañana había sido nombrado obispo de Bayamo-Manzanillo por el Papa León XIV. Monseñor Emilio lo presentó al inicio de la celebración y le dio la bienvenida: “Los obispos cubanos te acogemos y yo, en particular, puedo repetir aquel refrán cubano que reza: ‘¿Quién es tu hermano? Tu vecino más cercano”.
Cientos de fieles de varias comunidades, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas de esta y otras diócesis cercanas también se unieron a la acción de gracias.

Desde arriba, voces jóvenes dirigidas por la maestra Marilyn Aldana cantaron como ángeles y, después de las palabras de agradecimiento de Monseñor Emilio, junto a los jóvenes dispersos por todo el templo, el coro le dijo: “Padre Emilio, te queremos”.


La vida de Monseñor Emilio Aranguren, entregada al Evangelio, es signo de la fidelidad de Dios y de la respuesta generosa de quien se dejó llamar y enviar.
FUENTES: Holguín Catolico. y Oficina de Comunicación Obispado de Holguín.
