

En la mañana de este 21 de marzo, en la Catedral del Santísimo Salvador de Bayamo, tomó posesión como tercer obispo de la Diócesis de Bayamo-Manzanillo. Mons. Álvaro J. Beyra Luarca le recibió a la entrada de la Catedral, acompañado por el P. Fernando Vega Machado, quienes le acompañaron a la visita al Santísimo Sacramento y luego aspergió al pueblo con agua bendita.


Al comenzar la Santa Misa fueron leídas en latín las letras apostólicas por Mons . Antoine Camilleri, nuncio de SS en Cuba, quien las mostró al pueblo, y luego en español por el P. Gustavo Cunill. Seguidamente tomó posesión de su cátedra episcopal.
El P. Fernando Vega dio la bienvenida a su Obispo: “Que hermoso es ver sobre los montes, los pies del Mensajero.

Excelencia Reverendísima, en nombre de todo el Clero, los consagrados y consagradas y de todo el pueblo santo de esta Diócesis del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo; le doy las más cordial Bienvenida como Padre y pastor de estas tierras, donde hace más de 500 años es proclamada la palabra de Dios.
En palabras del profeta Isaías le pedimos que consuele, consuele a este su pueblo que sufre (). Desde las estribaciones de la Sierra Maestra, pasando por la llanura fértil del Cauto y terminando en las tierras del Golfo del Guacanayabo, hay un pueblo que espera por su pastor para ser apacentado, enseñado y santificado.

Querido Padre: Ame a esta su Iglesia Diocesana, como Cristo Ama a su Iglesia. Siendo un pastor solicito que va en busca de la oveja perdida, cura a la enferma y apaciente a todas por igual. Recuerde que usted, es pastor de pastores y que también los pastores tenemos necesidad de ser cuidados y apacentados.
Bendito, Padre-Obispo, aquel que viene en nombre del Señor.”
Sacerdotes, religiosas y laicos de diferentes edades, le saludaron ante toda la comunidad.

En esta Santa Misa, también Misa Crismal, el presbiterio renovó sus promesas sacerdotales, y fueron bendecidos los óleos y consagrado el Santo Crisma.
Mons. Álvaro Beyra hizo alusión en su homilía a que providencialmente en este día comienza la primavera en nuestro hemisferio, tiempo de esperanza y de reverdecer… como lo es también esta celebración Pascual adelantada en medio de la Cuaresma.


Mons. Osmany Massó hablaba de la lluvia que le acompañó ayer en su viaje de Santiago de Cuba a Bayamo, y recordaba como en su visita a Cuba en enero de 1998, San Juan Pablo II nos habló de esperanza al recibir aquella fina llovizna el día de su despedida. Lluvia de esperanza en el Espíritu… que como nos dijera el Santo Padre… sea esperanza de un tiempo nuevo de justicia y de paz para todos los cubanos. El Nuevo Obispo confesó dos lugares en los que particularmente se siente tocado: en el Santuario de nuestra Madre la Virgen de la Caridad en El Cobre, casa de todos, corazón y alma… y allí en la Plaza del Himno y en esta Catedral, donde fue entonado por primera vez el Himno. Es este lugar sagrado de Cuba.

Antes de la bendición final, la procesión de salida y los saludos y las fotos… la comunidad diocesana regaló a sus obispos el bello canto de La Bayamesa… la de Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Castillo y José Fornaris, La Bayamesa que es símbolo amoroso y patriótico, símbolo de nuestra nacionalidad e identidad cultural.

Y a capela, con la voz ardorosa y el corazón henchido entonamos el Himno de Bayamo, el Himno Nacional… el canto de la libertad y la justicia, de la belleza y la paz.
Dios bendiga a Mons. Osmany Massó Cuesta, y le acompañe en este nuevo servicio a la Iglesia y al pueblo de Cuba.


Frank Luis García Castañeda
