
Hoy, 26 de mayo, la Iglesia Católica rinde homenaje a San Felipe Neri, figura destacada en la historia religiosa. Nació en Florencia en el año 1515 y su vida estuvo marcada por su dedicación a la comunidad y a los más necesitados. Fundó la Confraternidad de la Santísima Trinidad, una comunidad de seglares que se dedicaba al cuidado de peregrinos, pobres y enfermos.
Con el paso de los años, la fama de San Felipe Neri creció y su oratorio se quedó pequeño para albergar a todos sus seguidores. Transmitía sus enseñanzas a través de himnos y oraciones y tenía contacto con destacados músicos de la época. Incluso inauguró un nuevo oratorio en la Iglesia de San Giovanni, donde ejerció como rector durante varios años.
Desde su infancia, fue un espíritu inquieto y curioso, se sumergió en el estudio de la poesía y la música en el monasterio de San Marcos de los Padres Dominicos.
Sin embargo, su verdadero llamado lo escuchó a los 17 años, cuando decidió abandonar su hogar para ayudar a su tío comerciante en Germano. Aunque su tío cuestionaba su vocación y esperaba que se involucrara más en los negocios, Felipe encontró su verdadera pasión en la oración en una ermita cercana.
Fue en Roma, a los 20 años, donde San Felipe Neri comenzó su formación académica en el campo de la elocuencia, filosofía y teología. Aunque su situación económica era precaria, logró sufragarse los estudios dando clases y contando con la generosidad de un compatriota que lo hospedó durante 14 años.
San Felipe Neri se entregó de lleno al apostolado, siendo conocido como «El Apóstol de Roma». Su principal objetivo fue ayudar a los más necesitados: los pobres, los jóvenes abandonados, los enfermos de los hospitales y los peregrinos. Fundó la «Confraternidad de la Santísima Trinidad» y posteriormente el «Oratorio», una comunidad de sacerdotes que se dedicaba al servicio de los demás.
Sin embargo, Felipe Neri no tuvo un camino fácil. Sus ideas revolucionarias sobre el sacerdocio y las prácticas piadosas despertaron resistencia entre sus pares, quienes lo denunciaron como creador de nuevas sectas. Fue humillado y sufrió la prohibición de confesar y celebrar misa. Afortunadamente, su inocencia fue demostrada y pudo continuar con su labor en favor de los más necesitados.
La Congregación del Oratorio, que había surgido como una pequeña comunidad, fue reconocida oficialmente en 1575 con una Bula Pontificia. A partir de ese momento, se extendió por toda Europa, llegando a países como Alemania, Francia y España. Aunque se le ofreció el cardenalato, San Felipe Neri lo rechazó humildemente.
Lamentablemente, Neri falleció a los 79 años, agotado por una vida dedicada al sacerdocio y a los más pobres. Sin embargo, su legado vive en la memoria de la Iglesia y fue canonizado por Gregorio XV en 1622, convirtiéndose en un ejemplo luminoso de la misión de la Iglesia.
