
Lectura del Evangelio según San Lucas. (Lucas 11, 1-4).
Señor, enséñanos a orar.
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».
Entonces Jesús les dijo: «Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación».
«Señor, enséñanos a orar…»
Los discípulos no piden milagros, ni respuestas. Piden aprender a orar. Y Jesús les entrega palabras sencillas, profundas, que nos enseñan a llamar a Dios Padre, a confiar en su providencia, a pedir perdón y fuerza para seguir adelante.
El Padrenuestro no es solo una oración, es un camino. Nos enseña a vivir en relación, en dependencia amorosa, en comunión. En Cuba, donde tantas veces la oración es refugio y resistencia, este Evangelio nos recuerda que orar es abrir el corazón a Dios y al prójimo.
¿Cómo es mi diálogo con Dios? ¿Qué me enseña el Padrenuestro hoy?

