El ENEC: El Impactante Encuentro que Transformó la Iglesia Cubana para Siempre

El ENEC: El Impactante Encuentro que Transformó la Iglesia Cubana para Siempre

EL ENEC fue mucho más que una fecha en el calendario: representó un encuentro histórico y espiritual que marcó un antes y un después para toda la Iglesia cubana. Este Encuentro Nacional Eclesial Cubano impulsó una Iglesia orante, encarnada y misionera, fruto de años de reflexión, escucha y comunión. EL ENEC sigue siendo hoy una referencia esencial para comprender la identidad y la misión del pueblo de Dios en Cuba.

El ENEC

El ENEC Iglesia cubana: un encuentro largamente preparado

El camino hacia EL ENEC comenzó varios años antes con la Reflexión Eclesial Cubana (REC), un proceso de discernimiento profundo que involucró comunidades, parroquias y diócesis de todo el país. Se celebró en La Habana del 17 al 23 de febrero de 1986, con todos los obispos cubanos, sacerdotes, religiosos y 110 laicos de las siete diócesis. Durante tres años (1982-1985), la Iglesia cubana reflexionó sobre su realidad a la luz del Evangelio, generando un documento con cuatro capítulos clave: historia eclesial, fundamentos bíblicos-teológicos, acción pastoral y líneas de conjunto.

Los 181 delegados llevaron la voz viva del pueblo desde las asambleas diocesanas. EL ENEC nació del corazón creyente, no de un escritorio, superando incluso al Sínodo de Cuba de 1681 como el evento más importante en cinco siglos de historia eclesial cubana.

Un antes y un después para la vida de la Iglesia en Cuba

Durante el ENEC se vivieron días intensos de oración, trabajo comunitario y comunión fraterna. Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos compartieron el mismo espíritu misionero, manifestando que cada vocación tiene un papel esencial en la vida eclesial.

Como subrayó monseñor Adolfo Rodríguez, el Encuentro Nacional Eclesial Cubano no buscaba cambiar los fundamentos, sino vivir el Evangelio con fidelidad a Cristo y a Cuba. Este evento fortaleció la confianza en los laicos, quienes asumieron responsabilidades importantes en la vida pastoral, desde el servicio a los enfermos hasta la administración comunitaria. De ahí que el ENEC se considere un punto de inflexión para el modo de ser Iglesia en Cuba.

Inspirado en Puebla 1979, monseñor Fernando Azcárate sj propuso en El Cobre (1979) «Hagamos un Puebla cubano», ovacionado por obispos y sacerdotes. La REC estudió la historia eclesial, encuestó fieles y descubrió raíces fuertes y religiosidad popular, concluyendo: «La Iglesia está presente en Cuba y quiere vivir más, encarnándose para ser misionera».

Mons. Fernando Azcárate sj

EL ENEC bajo la bendición de Juan Pablo II

EL ENEC fue presidido por el legado papal del Papa Juan Pablo II, el cardenal argentino Eduardo Pironio (+1998), quien sintetizó su espíritu: «La Iglesia en Cuba debe ser orante, encarnada y misionera». Esta visión papal reafirmó días intensos de oración, trabajo y comunión con participación mayoritaria de laicos, obispos y clero. Monseñor Adolfo Rodríguez enfatizó vivir el Evangelio con fidelidad a Cristo y a Cuba, confiando «las cosas más santas» a los laicos.

En sesiones como la del templo de Santa Catalina de Siena, se votaron nueve prioridades pastorales que marcaron un giro de «mantenimiento» a «misión abierta». EL ENEC inició también los pasos para la beatificación del Padre Varela, alma mater de la independencia cubana.

Una Iglesia orante, encarnada y misionera

El ENEC ayudó a redescubrir el valor de la oración como fuente de toda renovación eclesial. Promovió comunidades más atentas a la liturgia, a la escucha de la Palabra y al crecimiento espiritual.

Asimismo, reafirmó la importancia de una Iglesia encarnada, profundamente unida a la historia del pueblo cubano y abierta al diálogo con la cultura y la sociedad. De esa raíz brota la Iglesia misionera, enviada a anunciar esperanza, acompañar a los más frágiles y ser luz en medio de los desafíos. Ese espíritu renovador del ENEC sigue inspirando hoy a los creyentes que buscan vivir su fe con coherencia y compromiso.

Revivir el ENEC Iglesia cubana para renovar el compromiso actual

Revivir el ENEC no es mirar con nostalgia al pasado, sino reavivar el impulso espiritual y pastoral que marcó aquel encuentro. Cada vez que el pueblo de Dios vuelve a sus intuiciones y enseñanzas, crece el deseo de ser una Iglesia más orante, encarnada y misionera.

El ENEC es memoria viva de fe, unidad y discernimiento, pero también un llamado constante a renovar la esperanza en la Iglesia en Cuba de hoy.

EL ENEC
Misa de Clausura de El ENEC 1986
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