
Nota introductoria del P. Hanoi Ferrer: «A propósito de lo que Vida Cristiana está publicando con motivo de los 40 años de la celebración del ENEC, comparto este escrito que Mons. Manuel H. de Céspedes me confió para un trabajo que yo estaba realizando en el Seminario en el año 2020.
Lo tituló «El ENEC… testimonio de un participante en el último tren», porque, según hablamos la noche que me lo entregó, él había regresado a Cuba en septiembre de 1984 y, por tanto, no participó de la Reflexión Eclesial Cubana desde sus orígenes.
Estoy seguro de que para este sacerdote, que regresaba a Cuba después de años intentándolo, el ENEC habrá aportado una profunda visión de la Iglesia a la que serviría con todas sus fuerzas hasta el final de su vida».
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📖 «𝗘𝗹 𝗘𝗡𝗘𝗖… 𝘁𝗲𝘀𝘁𝗶𝗺𝗼𝗻𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝘁𝗿𝗲𝗻»
REDACCIÓN: 𝗠𝗼𝗻𝘀. 𝗠𝗮𝗻𝘂𝗲𝗹 𝗛𝗶𝗹𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗲́𝘀𝗽𝗲𝗱𝗲𝘀 (+) FOTO: 𝗣. 𝗛𝗮𝗻𝗼𝗶 𝗙𝗲𝗿𝗿𝗲𝗿
Haber participado en el ENEC lo considero una gracia que Dios me regaló. Me atrevo a afirmar que ese acontecimiento eclesial es también una gracia que Dios le concedió a la Iglesia de Cuba.
El ENEC me permitió realizar una mirada sobre la Iglesia, mirada sobre su presente y su historia, y mirada realista y esperanzada sobre su futuro. En el ENEC se vivió y se propuso un estilo renovado de Iglesia. Allí se planteó con insistencia que la Iglesia debe tener sus puertas abiertas para acoger a los que a ella se acerquen y para servir al pueblo, siendo la evangelización el preciado servicio que debe realizar.
Es muy valioso y sorprendente que en Cuba, en el año 1986, el ENEC se expresara claramente y con entusiasmo acerca de la relación entre la fe y la sociedad y la fe y la cultura. A partir del ENEC la Iglesia fue, así, consciente de que debe ser una Iglesia en salida, aunque evidentemente no lo formuló como hoy lo hace el papa Francisco.
En el ENEC todos los participantes se escucharon atentamente y con humildad los unos a los otros, conscientes de que todos somos importantes y tenemos una palabra que decir sobre el estilo y el quehacer de la Iglesia y sobre la nación de la que formamos parte.
Pienso que, con mucho, esto se logró porque el ENEC tuvo un antecedente en la REC (Reflexión Eclesial Cubana). Durante esta, todos los católicos cubanos tuvimos la oportunidad de decir nuestra palabra sobre la Iglesia y sobre Cuba.
TOMADO DE VIDA CRISTIANA.
