El Papa León XIV recibe a Mons. Osmany Massó Cuesta junto a los obispos de reciente nombramiento que participaron en Roma en el curso anual de formación organizado por el Dicasterio para los Obispos y el Dicasterio para la Evangelización.

El encuentro, celebrado en el Vaticano, fue una ocasión de fraternidad, oración y comunión eclesial. Durante su intervención, el Santo Padre recordó a los nuevos pastores que el don del episcopado no se recibe para beneficio propio, sino para servir a la causa del Evangelio y al pueblo de Dios confiado a cada uno.
Mons. Osmany Massó Cuesta, tercer obispo de la diócesis de Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo, estuvo entre los prelados reunidos en Roma. El Papa León XIV lo nombró para esta sede episcopal el 3 de enero de 2026, y tomó posesión canónica el pasado 21 de marzo.
El Papa León XIV llama a los obispos a servir con cercanía.
En su discurso a los participantes del curso, León XIV subrayó que ningún obispo debe vivir su ministerio de manera aislada. «Ningún obispo camina solo», afirmó el Pontífice, al recordar que el ministerio episcopal se sostiene en la comunión con el Papa, con los sacerdotes, con los consagrados y con todo el pueblo de Dios.
El Santo Padre invitó a los nuevos obispos a ser hombres de oración, discípulos de Jesús y servidores cercanos de sus comunidades. En particular, les pidió amar a las personas confiadas a su cuidado pastoral, conocer sus nombres, escuchar sus historias, visitar sus hogares cuando sea posible y rezar con ellas.

«Amen a la gente que el Señor les confió. Aprendan sus nombres, escuchen sus historias, entren, cuando puedan, en sus casas y recen con ellos», expresó el Papa.
Mons. Osmany Massó entrega al Papa una imagen de la Virgen de la Caridad
En el breve intercambio de saludos con el Santo Padre, Mons. Osmany Massó Cuesta le obsequió una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, realizada por el fotógrafo santiaguero Rubén Ajá.

El gesto expresó la cercanía de la Iglesia que peregrina en Cuba al Sucesor de Pedro y puso bajo la protección de la Madre de la Caridad el ministerio episcopal de Mons. Massó al frente de la diócesis de Bayamo-Manzanillo.
La presencia del obispo cubano en este encuentro con León XIV constituye también un signo de comunión entre la Iglesia en Cuba y la Iglesia universal, reunida alrededor del Papa.
Pastores que acompañen al pueblo de Dios
El Papa dedicó una atención especial a los sacerdotes, a quienes describió como colaboradores cercanos del ministerio episcopal. Por ello, pidió a los nuevos obispos que sean para ellos «un padre y un hermano», capaces de escuchar, acompañar, animar y sostener en la oración a quienes sirven diariamente a las comunidades cristianas.
León XIV exhortó igualmente a no olvidar a los sacerdotes ancianos o enfermos, ni a quienes viven momentos de dificultad. La cercanía del obispo, recordó, debe hacerse visible en una paternidad concreta, fraterna y misericordiosa.
El Papa también se refirió a los desafíos actuales de la misión evangelizadora: la transmisión de la fe, la fragilidad de la práctica eclesial, la búsqueda espiritual de muchas personas, el sufrimiento de los pobres, la violencia, la guerra y las cuestiones éticas que interpelan a la humanidad.
En este contexto, animó a los obispos a ofrecer esperanza y a custodiar la dignidad humana ante los rápidos cambios tecnológicos y el desarrollo de la inteligencia artificial. La Iglesia, afirmó, está llamada a mantenerse cercana al mundo, sin confundirse con él, para anunciar a Cristo y acompañar las búsquedas más profundas de las personas.
Servidores de la fe y de la esperanza
La participación de Mons. Osmany Massó Cuesta en el curso para nuevos obispos y en el encuentro con el Papa León XIV marca un momento significativo para la diócesis de Bayamo-Manzanillo y para toda la Iglesia en Cuba.
El llamado del Santo Padre es claro: los obispos han sido elegidos para servir, caminar junto a su pueblo y anunciar el Evangelio con humildad, cercanía y esperanza. Desde esta misión, Mons. Massó inicia y consolida su servicio pastoral acompañado por la oración de la Iglesia cubana, bajo el amparo maternal de la Virgen de la Caridad del Cobre.
