Fuerte terremoto en Colombia deja más de 80 fallecidos y activa la solidaridad de la Iglesia
Un devastador terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes 10 de agosto el noroeste de Colombia, causando una tragedia que ha conmocionado a todo el país y ha despertado la cercanía y el compromiso de la Iglesia católica ante el dolor de los más afectados. El sismo, cuyo epicentro se localizó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, se sintió con fuerza en gran parte del territorio nacional e incluso en países vecinos como Venezuela, Ecuador y Panamá, dejando un saldo preliminar de más de 80 víctimas mortales y cuantiosos daños materiales.

Ante esta emergencia, las autoridades civiles han activado todos los protocolos de respuesta, mientras la Iglesia, fiel a su misión de consuelo y cercanía, se prepara para brindar apoyo espiritual y material a las comunidades damnificadas.
El impacto del sismo y las primeras consecuencias
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmó la magnitud del terremoto en 7,4 grados, con una profundidad de 96 kilómetros, aunque el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situó la profundidad en 107 kilómetros. El movimiento telúrico, que se registró a las 7:34 de la mañana (hora local), fue percibido con especial intensidad en ciudades como Pereira, Cali, Manizales y la capital, Bogotá.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, ha informado que ya se han contabilizado personas heridas y daños significativos en edificaciones, especialmente en Quibdó, la capital departamental. Las autoridades han advertido sobre la posibilidad de réplicas y han desplegado equipos de emergencia para evaluar los daños y atender a la población afectada.
En Pereira, capital del departamento de Risaralda, los daños han sido considerables. Edificios del centro histórico, viviendas y el aeropuerto local han sufrido afectaciones, lo que ha obligado a la evacuación preventiva de numerosas personas. En Cali y Manizales, se han reportado desprendimientos de fachadas y grietas en varias estructuras, aunque hasta el momento no se han confirmado víctimas mortales en estas ciudades.
La Catedral de Pereira, en el centro de la preocupación
Uno de los focos de atención se ha centrado en el corazón de Pereira, donde se alza la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza, uno de los templos católicos más emblemáticos de la región. Los primeros reportes indican que el entorno de la catedral ha sufrido afectaciones, y se ha generado una situación de tensión entre los ciudadanos que se encontraban en la zona.
Hasta el momento, no existe un balance oficial que precise el alcance de los daños en el templo o si se han producido afectaciones estructurales. Las autoridades han iniciado inspecciones técnicas para determinar la seguridad del edificio y de otros inmuebles cercanos. En Cali, lamentablemente, sí se ha confirmado que una de las torres de la catedral de la ciudad ha sufrido daños visibles.
El Gobierno activa la respuesta y la Iglesia se hace presente
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo hace apenas unos días, ha asumido personalmente el liderazgo de la respuesta a la emergencia. Ha ordenado la instalación de un Puesto de Mando Unificado y ha solicitado un informe detallado a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Además, ha anunciado que se trasladará a Pereira para acompañar a los afectados y verificar in situ las labores de ayuda.
En su mensaje a la nación, el mandatario ha asegurado que las personas afectadas no están solas y que el Estado está presente y actuando. La Iglesia católica, por su parte, ha manifestado su cercanía a todos los damnificados y ha puesto a disposición sus estructuras para colaborar en las tareas de asistencia espiritual y material, en consonancia con el llamado del Santo Padre a la solidaridad y la caridad en momentos de prueba.
Un llamado a la solidaridad y la oración
El terremoto, que también se sintió en Venezuela, Ecuador y Panamá, ha puesto de manifiesto la fragilidad de la vida y la importancia de la unidad y la ayuda mutua. Desde la Conferencia Episcopal y las diócesis afectadas, se está trabajando en la coordinación de la ayuda pastoral y humanitaria.
Invitamos a todos los fieles y personas de buena voluntad a elevar una oración por el eterno descanso de las víctimas, por el consuelo de sus familias y por la pronta recuperación de los heridos y damnificados. Que la fe y la solidaridad nos unan en este momento de dolor, y que el Señor nos conceda la fortaleza para sobrellevar esta prueba.
Este artículo ha sido elaborado a partir de la información publicada por Vatican News
