Padre José Armando: Un nuevo regalo sacerdotal.

El lunes 29 de junio, solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, trajo el regalo de un nuevo sacerdote para la Iglesia en Cuba y para la Diócesis de Santa Clara, el diácono José Armando Portal Pereira, incorporado al Orden de los Presbíteros mediante la imposición de manos y la oración consecratoria de Mons. Arturo González Amador.

En el Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad, en la ciudad de Santa Clara, se congregó parte del clero diocesano, religiosos y religiosas, así como seminaristas y sacerdotes que han influido en el camino de fe del neopresbítero, entre ellos un grupo de Carmelitas de La Habana.

El lema elegido por el ordenado: «Amigos fuertes de Dios», es una frase de santa Teresa de Jesús que refleja el origen vocacional carmelita del ordenado.

Mons. Arturo González Amador, en su homilía, resaltó la importancia de esta fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo, que es «de una riqueza insondable; nos habla del Señor y de la misión del discípulo, nos enseñar a descubrir el imperativo de “vayan por el mundo entero” poniendo la mano en el arado, sin mirar para atrás, ni para los lados, asumiendo sacrificios y riesgos, unas veces entendiendo y otras obedeciendo a ciegas la invitación del Maestro».

El obispo dedicó palabras particularmente intensas al contexto cubano y al papel del sacerdote: «Lo sabemos, vivimos tiempos difíciles, muy difíciles en la Cuba de hoy, y no solo por las necesidades materiales y la penuria reinante que llevan a la inmensa mayoría de nuestro pueblo a vivir en la miseria; enumerarlas no merece la pena, lamentarnos es inútil, pero más desastroso y vergonzoso sería dejarnos aplastar por ello y excusarnos con un irresponsable y egoísta “no se puede hacer nada”. Este pueblo nuestro necesita de nosotros los sacerdotes, de los ministros del Señor, de lo que es propio de nuestro ministerio y de nuestra caridad pastoral. Este pueblo nuestro, los que vienen a misa y los que están en la acera del frente, todos necesitan la Palabra de Dios y el Pan Eucarístico; necesitan nuestra presencia y compañía, necesitan descubrirnos a su lado, compartiendo sus mismas angustias y temores; necesitan nuestras oraciones y nuestro servicio caritativo; necesitan de hombres recios, necesitan hombres que sean verdaderos amigos de Dios».

Y, dirigiéndose directamente al ordenado, concluyó: «Así, querido hijo José Armando, te toca estrenar el sacerdocio ministerial y en estas circunstancias te tocará vivir, solo Dios sabe por cuánto tiempo».

La liturgia incluyó los gestos tradicionales de la ordenación: la postración, la imposición de manos, la unción de las manos del nuevo sacerdote, la entrega del cáliz y la patena, el signo de la paz y la oración consecratoria. Con estos ritos, José Armando se ofreció y entregó de forma definitiva a Cristo y a su Iglesia. Monseñor Arturo, de rodillas, le solicitó la primera bendición salida de sus manos consagradas.

Al finalizar, el padre José Armando subió al Camarín de la «Virgen Peregrina» para ofrecer flores a la Madre de Cuba, mientras el Coro Interparroquial dejaba escuchar las frases del tradicional canto mariano: «Yo te quiero cantar, yo te quiero rezar, mi plegaria es canción; yo te quiero ofrecer lo más bello y mejor que hay en mi corazón». La ceremonia se enriqueció con oraciones y poemas musicalizados de santa Teresa de Jesús.

La comunidad congregada, junto al Padre Obispo, concluyó elevando una plegaria a Dios a través de María por nuestro pueblo cubano.

Nuestra Iglesia diocesana felicita al nuevo sacerdote y agradece su «Sí» a Dios, a la Iglesia y al pueblo que peregrina en Cuba.

Muchas felicidades y bendiciones padre José Armando, rezamos por ti para que Dios se manifieste abundantemente en tu vida sacerdotal.

Redacción: Omar Vega Rodríguez. FOTOS: Miguel Ángel Benítez.

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