Arquidiócesis de La Habana despide a Monseñor Silvano.

Este sábado 3 de junio, sacerdotes, religiosas y laicos se congregaron en la iglesia Santa Catalina de Siena para despedir a Monseñor Silvano Herminio Pedroso Montalvo, obispo de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa.

En este templo, donde durante algunos años fue guía y párroco, muchos fieles se reunieron para ofrecer su oración y gratitud por la vida de un hombre que siempre se mostró sencillo, noble y cercano a su pueblo.

Monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, presidió una de las misas de exequias, en la que numerosos fieles participaron para despedir al querido pastor.

En horas de la tarde, el Obispo Auxiliar de La Habana, Mons. Eloy Ricardo, presidió la Eucaristía concelebrada por el Cardenal Juan de la Caridad García, junto a los obispos Mons. Antoine Camilleri, Mons. Matjas Router, Mons. Juan Gabriel Díaz Ruiz y nuevamente Mons. Arturo González Amador, acompañados por sacerdotes de la Arquidiócesis de La Habana y de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa.

Mons. Eloy destacó que “Era un hombre afable y amable, te decía las cosas con mucho amor”. Y con una suave invitación a seguir el camino del bien, añadió: “Sé tú y busca la paz de Dios”.

El 9 de enero de 1995, Monseñor Silvano recibió el diaconado y quedó incardinado en la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana. Posteriormente, fue ordenado sacerdote el 12 de junio de ese mismo año en la Catedral de La Habana por el Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino.

Durante su ministerio sacerdotal en la Arquidiócesis de La Habana, desempeñó múltiples cargos pastorales, entre ellos:

Párroco de la Iglesia Parroquial de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, en Bejucal.

Párroco de la Iglesia Parroquial de San Pedro, en Quivicán.

Párroco de la Iglesia Parroquial de San Julián.

Responsable diocesano de la Pastoral Sacerdotal.

Párroco de la Iglesia Parroquial de Santa Catalina de Siena, en el Vedado, La Habana.

Director de la Casa Sacerdotal San Juan María Vianney, en La Habana.

En el momento de su nombramiento episcopal, Monseñor Silvano era párroco de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Pilar, en La Habana.

El 9 de junio de 2018 tomó posesión de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa, en una celebración solemne realizada en la Catedral de Santa Catalina de Ricci. En la ceremonia estuvo acompañado por miembros del clero, entre ellos Monseñor Giorgio Lingua, nuncio apostólico en Cuba, y los arzobispos Juan de la Caridad García Rodríguez y Dionisio García Ibáñez, de La Habana y Santiago de Cuba respectivamente.

Su lema episcopal, “Ámense como yo les he amado” (Jn 13,34), reflejó su compromiso con el amor cristiano, el servicio a los más necesitados y la promoción de una vida pastoral centrada en los valores del Evangelio. Con esta guía espiritual, buscó fortalecer la fe de los fieles de su diócesis, fomentando una comunidad más unida, solidaria y comprometida con la misión de la Iglesia.

Al finalizar la Misa, los obispos acompañaron el féretro hasta la puerta principal del templo, desde donde partió el multitudinario cortejo que recorrió en procesión toda la calle 25 hasta la Necrópolis de Colón, entre cantos que elevaban el alma, el clero y los laicos fueron en procesión junto al ataúd, hasta integrarse al sagrado suelo del Cementerio de Colón.

Al llegar a la capilla, se elevó una oración y se impartió la bendición final, en un último acto de entrega y confianza. Luego, con paso suave y respetuoso, lo acompañaron hasta donde descansan sus restos mortales en paz. Allí, tras el responso en la capilla del cementerio, la oración y la bendición final, recibió cristiana sepultura en el Panteón de los Obispos.

Concédele, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.

FOTOS: Cáritas Habana (Víctor Manuel Menéndez)

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