Este 28 de abril, la Diócesis de Ciego de Ávila conmemora el XXX aniversario de su creación, un acontecimiento que invita a la acción de gracias y a renovar el compromiso evangelizador del Pueblo de Dios que peregrina en esta Iglesia particular.

Erigida el 2 de febrero de 1996 mediante la bula Universale Ecclesiae de San Juan Pablo II, la diócesis comenzó oficialmente su caminar pastoral el 28 de abril del mismo año con la toma de posesión de su primer obispo, Mons. Mario Eusebio Mestril Vega, hoy obispo emérito. Desde entonces, ha sido signo vivo de fe en el centro de Cuba.
A lo largo de estas tres décadas, la diócesis ha enfrentado desafíos, pero también ha experimentado abundantes frutos espirituales. Sacerdotes, religiosos y laicos han sostenido con entrega la vida de las parroquias, la catequesis y la acción caritativa, haciendo presente el Evangelio en medio de la realidad cotidiana.

En este aniversario, la Iglesia local mira al pasado con gratitud, reconociendo la fidelidad de Dios en su historia, y al mismo tiempo se proyecta hacia el futuro con esperanza. La celebración no solo recuerda una fecha, sino que renueva la llamada a ser una Iglesia misionera, cercana y comprometida con los más necesitados.

Así, en comunión con toda la Iglesia, la Diócesis de Ciego de Ávila eleva su acción de gracias al Señor por estos 30 años de vida, confiando en que Aquel que ha guiado su caminar seguirá sosteniéndola en la misión de anunciar a Cristo en cada rincón de su territorio.
Oficina de Comunicaciones de la Diócesis de Ciego de Ávila.
