Fiesta de San Isidoro, de Sevilla y de Holguín.

La Fiesta Patronal de San Isidoro coincidió este año con el IV Domingo de Pascua, conocido como el “Domingo del Buen Pastor”, en el que la Iglesia universal celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

La comunidad de la Catedral de Holguín celebró este domingo su fiesta patronal en honor de San Isidoro de Sevilla. Monseñor Emilio Aranguren presidió la misa, concelebrada por el párroco y Vicario General de la Diócesis, p. Francisco Expósito. Al coincidir con el “Domingo del Buen Pastor”, las primeras palabras del obispo fueron una petición a los presentes: rezar de manera especial por los obispos, sacerdotes, seminaristas y por quienes, en lo profundo de sus corazones, acarician el llamado a la vida sacerdotal o religiosa.

Durante su homilía, Monseñor Aranguren destacó la figura de San Isidoro, una de las figuras más influyentes de la historia intelectual y espiritual de Occidente, obispo de Sevilla entre los años 602 y 636. Recordó que, en medio de un contexto de confrontación, Isidoro supo ser pastor y guía, aportando claridad ante la confusión de sus contemporáneos con su sabiduría integradora, fidelidad doctrinal y servicio a la unidad de la Iglesia, librándolos de una “nebulosa espiritual”, dijo.

En ese sentido, subrayó la importancia de sus “Etimologías”, la monumental obra en 20 volúmenes, considerada la primera enciclopedia medieval y utilizada en Europa durante más de ocho siglos.

Monseñor Emilio Aranguren.

También se refirió a la “santidad de casa”, pues Isidoro fue criado por su hermano Leandro –que le precedió en la cátedra de Sevilla– al quedar huérfano de padre. Junto a ellos, otros dos, Fulgencio y Florentina, también se hicieron religiosos y luego fueron venerados como santos por la Iglesia, conocidos a día de hoy como “los cuatro santos de Cartagena”.

En otro momento, el obispo explicó las razones por las cuales en dos fechas del calendario se honra a San Isidoro de Sevilla. El 4 de abril de 636 murió en Sevilla, tras 36 años de episcopado, por lo cual el Martirologio Romano lo recuerda en esa fecha. Sin embargo, tras el “Nuevo Orden de la Misa” promulgado en 1969, se asumió la fecha del 26 de abril, pues ese día del 1722 Isidoro había sido proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa Inocencio XIII.

Al concluir la Eucaristía, adolescentes de la catequesis compartieron aforismos con autoría de San Isidoro, recogidos en sus “Sentencias”, un compendio de teología moral. Estas frases, que iluminan distintas situaciones de la vida, fueron presentadas como guía para la experiencia de fe de los creyentes de hoy.

La devoción a San Isidoro en Holguín tiene raíces antiguas. Ya en 1720 los habitantes lo habían elegido como patrono del pueblo, y en 1752 pasó a ser también patrono de la ciudad al concederse tal Título y constituirse un gobierno propio. Con la creación de la diócesis y la elección de la Catedral de San Isidoro, su figura se consolidó como patrono diocesano, heredero de una tradición que se remonta a los tiempos en que estas tierras eran apenas el hato del capitán extremeño Francisco García Holguín.

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