
La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha anunciado que este sábado 11 de abril, a las 18:00 horas (hora de Roma), el Papa León XIV presidirá una Vigilia de Oración por la Paz en la Basílica de San Pedro, abierta a la participación de todos los fieles.
La convocatoria fue renovada por el Santo Padre durante la audiencia general del pasado 8 de abril y reafirmada en su mensaje de Pascua Urbi et Orbi, donde invitó a toda la Iglesia a unirse en oración ante los desafíos que enfrenta el mundo actual.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos insensibles”, mensaje Urbi et Orbi del Domingo de Pascua.
Vigilia de Oración por la Paz en medio de las tensiones mundiales
Este momento de recogimiento espiritual se desarrolla en un contexto internacional marcado por tensiones y conflictos, especialmente en Oriente Medio, donde recientemente se ha anunciado una frágil tregua. Ante esta realidad, el Papa ha expresado su “satisfacción” y “viva esperanza”, pero también ha insistido en la urgencia de no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de los pueblos.
En sus recientes intervenciones, el Sucesor de Pedro ha advertido sobre el peligro de la “creciente indiferencia” frente al horror de la guerra. “Nos resignamos a ella y nos volvemos insensibles”, señaló, subrayando que esta actitud impide reconocer el dolor de miles de víctimas y profundiza las divisiones entre las naciones.
Además, el Pontífice ha hecho un llamado a la comunidad internacional a actuar con responsabilidad, recordando que la paz no puede construirse únicamente sobre acuerdos temporales, sino sobre compromisos reales con la justicia, el diálogo y el respeto a la dignidad humana. En este sentido, ha insistido en que cada gesto de oración es también una invitación a la conversión del corazón y a la construcción activa de la paz en la vida cotidiana.
La paz como camino de reconciliación y esperanza
Asimismo, ha recordado que la paz que ofrece Cristo Resucitado no se limita a la ausencia de conflictos, sino que implica reconciliación, justicia y esperanza. En este sentido, el Santo Padre ha exhortado a unir la fuerza de la oración con los esfuerzos de la diplomacia y el respeto al derecho internacional, como caminos necesarios para frenar la violencia y proteger la dignidad humana.
Con particular preocupación por los más vulnerables, el Papa ha elevado su voz en favor de los niños, ancianos y civiles inocentes, quienes sufren las consecuencias más graves de los conflictos armados. Ha insistido en que existe una responsabilidad moral ineludible de quienes toman decisiones que pueden desencadenar la guerra.

La Vigilia de Oración por la Paz se presenta así como un espacio privilegiado donde los creyentes pueden encomendar al Señor las heridas del mundo, confiando en que la oración sincera tiene la fuerza de transformar los corazones y abrir caminos de reconciliación incluso en los escenarios más complejos.
Una Iglesia unida en oración por la paz
La vigilia de este sábado no será solo un acto celebrado en Roma, sino una expresión de comunión de la Iglesia universal. Desde diversas diócesis del mundo, comunidades y fieles se unirán espiritualmente para implorar el don de la paz en este momento de especial tensión global.
Esta iniciativa refleja el rostro de una Iglesia que camina unida, que sufre con los que sufren y que no se resigna ante la violencia. En parroquias, comunidades religiosas y familias, muchos fieles se congregarán para orar, encender una luz de esperanza y reafirmar su compromiso con la paz.
En este espíritu de unidad, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, en comunión con el Papa y la Santa Sede, se une con fe y esperanza a esta Vigilia de Oración por la Paz. Invitamos a toda la Iglesia en Cuba a sumarse este sábado 11 de abril a este momento de oración, implorando el don de la paz para el mundo entero.
La celebración tendrá lugar a las 18:00 horas en Roma (12:00 del mediodía en Cuba), permitiendo que los fieles en la isla puedan unirse espiritualmente en ese mismo momento, fortaleciendo así la comunión con la Iglesia universal.
Que nuestras súplicas lleguen al corazón de Dios y nos conceda el don precioso de la paz.
