Camagüey fue testigo, del 4 al 7 de agosto de 2025, de un acontecimiento que marcó profundamente el caminar de la Iglesia en Cuba: la II Asamblea Nacional de Misiones. Bajo el signo del Año Jubilar y la Fiesta de la Transfiguración del Señor, más de cien delegados de las 11 diócesis del país se reunieron para discernir, celebrar y renovar su compromiso evangelizador.




Eucaristía y adoración: corazón espiritual de la Asamblea

En la Fiesta de la Transfiguración, se celebró una misa presidida por Mons. Wilfredo Pino, arzobispo de Camagüey, ofreciendo un momento de profunda oración y preparación espiritual para las jornadas finales. Se elevaron oraciones por los cinco continentes, simbolizadas por velas encendidas como signos de luz y envío.



Festival misionero: unidad en la diversidad.
Los participantes de esta asamblea tuvieron también tiempo para el esparcimiento y la alegría que se transformó en una celebración cultural y fraterna. Cada diócesis presentó una muestra artística representativa de su región, creando un mosaico de la riqueza cultural cubana. El Quinteto Santa Cecilia y el Trío Ocasional ofrecieron un marco musical excepcional, elevando el espíritu de comunión entre los participantes.



Talleres misioneros: discernimiento pastoral.
Los equipos diocesanos compartieron los frutos de los talleres realizados, abordando temas clave como: La formación y liderazgo masculino en comunidades misioneras. Animación misionera en redes sociales. Pastoral familiar, carcelaria y juvenil. Misión Ad gentes en contextos rurales y urbanos. Renovación espiritual y métodos pastorales post-COVID.




Las propuestas presentadas nutren el proceso de discernimiento para las orientaciones pastorales futuras.
Clausura con envío: misioneros de la esperanza.





La Eucaristía de clausura, presidida por el Cardenal Juan de la Caridad García en la Iglesia San Juan de Dios, coincidió providencialmente con los 26 años de ordenación sacerdotal del P. Ariel Suárez, uno de los ponentes principales. En su homilía, el Cardenal destacó la figura del Beato José Olallo Valdés como modelo de servicio misionero para los evangelizadores cubanos.
Cinco líneas de acción para la misión.
Los delegados aprobaron un mensaje al Pueblo de Dios en Cuba, que propone cinco líneas de acción concretas. Fortalecer la vida espiritual: Palabra, oración y Sacramentos. Formarse para la misión con el estilo del Buen Samaritano. Testimoniar, santidad y fraternidad entre los bautizados. Renovar comunidades y casas de misión. Llevar el Evangelio a ambientes nuevos: zonas rurales, cárceles, cultura, trabajo y el continente digital
Confiando los frutos de esta Asamblea a la Virgen de la Caridad, primera discípula y misionera, los participantes regresan a sus comunidades como renovados misioneros de la esperanza.
