El nombramiento que marca un antes y un después
Hermanos y hermanas, hoy les traigo una noticia que marca un antes y un después en la vida de la Curia Romana. El Papa León XIV, en un gesto profético que continúa la reforma iniciada por su predecesor, el Papa Francisco, ha nombrado a María Montserrat Alvarado como la nueva Prefecta del Dicasterio para la Comunicación. Esto es histórico: por primera vez, una mujer laica —casada, madre de familia y periodista de profundas convicciones— estará al frente del organismo que coordina toda la maquinaria comunicativa de la Santa Sede.
¿Quién es María Montserrat Alvarado?
Alvarado, actual presidenta y directora de operaciones de EWTN News, asumirá oficialmente el próximo 1 de noviembre de 2026, sucediendo a Paolo Ruffini, quien fue el primer laico en ocupar este cargo. Pero lo que hace único este momento es que Alvarado no es religiosa, no es consagrada; es una mujer del pueblo, de las trincheras informativas, que ha dedicado su vida a defender la libertad religiosa y la dignidad humana desde el Becket Fund y, más recientemente, desde la gigantesca red católica mundial EWTN.

Nacida en Ciudad de México, su formación académica incluye títulos de la Universidad Internacional de Florida y la Universidad George Washington. Desde 2023 hasta la fecha, ha liderado la división de noticias de EWTN, supervisando plataformas que producen contenidos en siete idiomas a través de televisión, radio, prensa escrita, medios digitales y redes sociales.
¿Qué significa este nombramiento para la Iglesia universal?
Queridos oyentes, significa que el Vaticano está poniendo en manos de una comunicadora profesional y comprometida la tarea de anunciar a Cristo en un mundo hiperconectado, fragmentado y muchas veces hostil a la fe. Alvarado supervisará desde Vatican News y Radio Vaticana hasta L’Osservatore Romano, los servicios de fotografía, video, la editorial vaticana, la Imprenta y la Filmoteca Vaticana. Pero ojo, no se trata solo de tecnología o de producir contenido: su misión también será profundizar en el sentido teológico y pastoral de la comunicación. Es decir, no solo hablar bien de la Iglesia, sino hacer que la Iglesia hable con el alma.
Las primeras palabras de la nueva Prefecta
En su primera declaración tras el anuncio, Alvarado confesó con humildad: «Aunque este nombramiento ha sido inesperado, lo recibo con un sincero deseo de servir al Santo Padre, el Papa, en el inicio de su pontificado». Y añadió algo que me llegó al corazón: espera continuar «con amistad y esperanza» la labor de fortalecer el Dicasterio «para comunicar a Cristo al mundo». ¿No es eso, acaso, el corazón de la nueva evangelización?

El emotivo mensaje de Paolo Ruffini al despedirse
Por su parte, Paolo Ruffini, quien cumplirá 70 años en octubre, envió una carta a los empleados del Dicasterio llena de sabiduría y espíritu de unidad. Dijo algo hermoso: «El Dicasterio lleva grabado en su propio ADN el deber de mantenerse constantemente en sintonía con el mundo de la comunicación, en rápida evolución». Y agregó: «No detenernos nunca, pasar el testigo sin dejar de correr». Eso, amigos, es una lección de vida cristiana: no aferrarnos a los cargos, sino correr juntos la misma carrera hacia Cristo.
Ruffini añadió: «Agradezco a la gran familia del Dicasterio el camino que hemos recorrido juntos durante estos ocho años. Iniciamos ahora el proceso para una transición fluida, con el fin de ayudar al Dicasterio a seguir creciendo al servicio del Santo Padre».
El apoyo de la familia EWTN
Michael P. Warsaw, presidente ejecutivo de EWTN, también se pronunció con emoción. Afirmó que Alvarado se ha ganado «la confianza y el respeto de todos los que tuvieron el privilegio de trabajar a su lado», y prometió las oraciones y todo el apoyo de la familia EWTN para esta importante misión al servicio del Papa León XIV.
Una invitación a la oración y la esperanza
Así que ya lo saben: la Iglesia sigue renovándose. Una mujer laica, mexicana, comunicadora de raza, tomará las riendas de la voz del Papa en el mundo. Oremos por ella, por Ruffini y por todo el equipo del Dicasterio, para que juntos sigan siendo ese instrumento de comunión que crece con el tiempo y que, como dijo Ruffini, sirva con espíritu de unidad y apertura. Porque al final, no se trata de quién habla, sino de Quién es anunciado: Jesucristo, ayer, hoy y siempre.
