Este sábado 22 de junio los comunicadores de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba celebraron su tercer encuentro formativo de este año pastoral, y juntos celebraron su jornada Jubilar.
La mañana comenzó con la presentación de la Hna Soledad Galerón rmi, quien durante hora y media nos adentró en la Espiritualidad del Año Jubilar, su perspectiva teológica, social y económica, su historia en nuestra Iglesia, los Jubileos ordinarios y extraordinarios, universales y particulares, así como el por qué de las condiciones que la Iglesia establece para ganar las indulgencias.
En la segunda parte de la sesión, hicimos un recorrido a la comunicación en nuestra arquidiócesis desde su fundación, poniendo mirada atenta a los últimos dos siglos de la mano de María C. López.
Poco antes del mediodía peregrinamos hasta la Puerta Santa donde el P. Rafael Ángel López-Silvero, párroco de la Catedral quien es parte de nuestro equipo de comunicación, acompañó nuestra oración explicando cada paso de lo que viviríamos.
Con agua bendita fuimos aspergidos en recuerdo de nuestro bautismo y nuestro deseo sincero de conversión. Ante la pila bautismal de la Catedral hicimos profesión de nuestra fe rezando el Credo y juntos ante el altar del Santísimo rezamos el Padrenuestro orando por las intenciones del Santo Padre. Este momento de oración terminó frente al altar de nuestra Madre, la Virgen de la Caridad del Cobre.
La eucaristía celebrada con todo el templo catedralicio de frente y nuestro pequeño grupo reunido en el ambiente casi íntimo del Coro de los Canónigos, fue momento especial. Las lecturas del día fueron propicias para recordarnos que el comunicador está llamado e invitado a ser servidor de la Palabra, y por ello debe siempre buscar la verdad y comprometerse con ella, teniendo la certeza de que en la búsqueda del Reino de Dios y su justicia, todo lo demás llegará por añadidura.
Hicimos memoria agradecida de los que nos precedieron en este servicio, de nuestros pastores y laicos, tuvimos presente a aquellos comunicadores que por diversas razones de salud no nos pudieron acompañar.
Al terminar compartimos el almuerzo, llevando el deseo de ser siempre fieles servidores de la Verdad, para que la fe recibida y conservada, la podamos acrecentar y transmitir con nuestro testimonio.
FUENTE: Arzobispado de Santiago de Cuba FOTOS: William















