Novena  de la Virgen de la Caridad 2026 Día 6

Virgen de la Caridad
Novena a la Virgen de la Caridad
Novena  de la Virgen de la Caridad 2026 Día 6
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María, Madre que conserva la esperanza en su corazón.

Nos ponemos en presencia de Dios. Hacemos la señal de la cruz.

Intención del día: En este día invitamos a los catequistas y misioneros a conservar la esperanza como María y transmitirla en su servicio evangelizador.

Oración inicial: Virgen de la Caridad, Madre silenciosa, hoy te contemplamos guardando en tu corazón las palabras y los gestos de tu Hijo. Enséñanos a vivir con calma y discernimiento, a escuchar la voz de Dios en lo profundo de nuestra alma. Que tu ejemplo nos ayude a confiar en el Espíritu Santo y a tomar decisiones que conduzcan a la vida.
Virgen de la Caridad, enséñanos a meditar en silencio.

Canto: Nº 364

Pedimos perdón: Nos disponemos a celebrar este día de la Novena en honor de nuestra madre de la Caridad, invocando la misericordia de Dios, a cada intención respondemos: Perdónanos Señor.

➢Padre de bondad, perdónanos por las veces en que hemos olvidado meditar tus maravillas y hemos cerrado el alma a tu presencia. Enséñanos a contemplar tu obra con gratitud y a conservarla como tesoro en lo profundo de nuestra vida. ¡Perdónanos, Señor!.
➢Señor Jesús, perdónanos porque muchas veces hemos dejado que el ruido y la prisa apaguen tu voz en nuestro interior. Danos la gracia de aprender de María a guardar tus palabras en el corazón y a vivirlas con fidelidad. ¡Perdónanos, Señor!.
➢Espíritu Santo, perdónanos por nuestra falta de silencio y recogimiento, por no abrir el corazón a tu luz. Líbranos de la superficialidad y renueva en nosotros la capacidad de escuchar, guardar y meditar tu Palabra con amor. ¡Perdónanos, Señor!.

(Se pueden agregar libremente otros pedidos de perdón y respondemos: ¡Perdónanos, Señor!)

Dios todopoderoso y eterno tenga misericordia de todos nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Hecho de vida: Escuchemos el testimonio de Maira.
A mitad del año 2019 mi hijo y mi nuera, como tantos jóvenes cubanos, tomaron una decisión que estremeció a la familia, irse del país y hacer la travesía para llegar a Estados Unidos. Después de los días de desconcierto y preguntas, comenzamos a hacer todo lo que estaba en nuestras manos para apoyarlos. Hubo dificultades, negativas e incertidumbres, pero la familia se aferró más a Dios pues lo más importante era que lograran su objetivo y llegaran íntegros. Ante el dolor de la separación, acudimos a nuestra Madre y recibimos su maternal y consolador amor.
Estando detenido mi hijo, tuvo una entrevista definitoria y mientras esperaba el resultado de esta, recibí la llamada de un familiar que, desde Estados Unidos, me dijo que había sido muy positiva y que lo habían aprobado. Fue tanto el júbilo y la emoción de mi corazón, que al llamar a mi familia olvidé su número de teléfono. Acudí inmediatamente a la Iglesia para agradecerle a la Virgen de la Caridad, a quien tantas veces imploré, y justo una señora le estaba cantando: “Hoy he vuelto, Madre, a recordar…”; la abracé y le pedí que por favor la cantáramos las dos nuevamente. Sentí en mi corazón el consuelo único que su amor nos da y la certeza de que nos acompaña en este peregrinar. Mi hijo y nuera terminaron felizmente su viaje. ¡Dios los ha bendecido! En su mesa de noche conservan la Imagen de la Virgen de la Caridad, que siempre los acompañó.


✓¿Qué les llamó la atención del testimonio de Maira? ¿Conocen otros parecidos?
✓¿Cómo la Virgen María nos ayuda a mantener firme nuestra esperanza?


NOS DEJAMOS ILUMINAR POR LA PALABRA:
Del Evangelio según San Lucas 2, 41-52
“Sus iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta. Y, al volver, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban asombrados por su inteligencia y sus respuestas. Cuando lo vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”.Palabra de
Dios / Te alabamos, Señor.


● ¿Qué les llamó más la atención del texto?
● ¿Qué significa que la Virgen: “Guardaba todas las cosas en el corazón”? ¿Qué es lo que guardaba?
● ¿Qué guardamos nosotros en el corazón?

Reflexión:
“María guardaba todas estas cosas en su corazón”. La Virgen nos enseña el valor del silencio y la meditación. En medio del ruido y la confusión, necesitamos guardar en el corazón la Palabra de Dios, meditarla y dejar que ilumine nuestras decisiones. En Cuba, donde tantas veces la incertidumbre nos inquieta, María nos invita a la calma, al discernimiento, a escuchar la voz de Dios que habla en lo profundo. Guardar en el corazón es aprender a vivir con sabiduría, confiando en que el Espíritu Santo guía nuestros pasos.
La mayoría hemos perdido el hábito de hacer silencio y esto nos hace daño, nos empobrece humanamente, porque es desde la soledad y el silencio, es que vemos la vida con mayor claridad, encontramos la paz en medio de las carreras de todos los días, marcadas con una creciente ansiedad, desde esta actitud interior en la cual actúa el Espíritu Santo sanando heridas, trayendo nueva luz, inspirando nuevas actitudes, impulsando a salir al encuentro del hermano que nos necesita con renovado entusiasmo y nos enseña a rezar, sólo desde la soledad y el silencio se construye la comunión con Dios y los hermanos.
María guarda y medita, nos enseña con su ejemplo a recorrer este camino, en el cual el silencio y la reflexión son espacios para nacer de nuevo, porque también necesitamos silencio para discernir.



Intenciones: Pongamos en común lo que le pedimos al Señor para nuestro pueblo, para nuestras familias, respondemos: VIRGEN DE LA CARIDAD, RUEGA POR NOSOTROS.
➢Por la Iglesia que peregrina en Cuba, para que sea testimonio del Evangelio de paz, misericordia y amor en nuestro pueblo, y viva la sinodalidad como camino de conversión. Oremos.
➢Por los excluidos y marginados, para que sean acogidos misericordiosamente por sus familias y por la sociedad en que viven, y la Iglesia sea signo de fraternidad. Oremos.
➢Por las familias cubanas, para que sean espacios de misericordia y fraternidad, donde el diálogo, el perdón y el amor reflejen la comunión que Dios nos pide .Oremos.
➢Por los emigrantes y los que están lejos de Cuba, para que no nos olvidemos de rezar por ellos y dar gracias por la fe que nos une, aunque estemos dispersos. Oremos.
➢Por cada uno de nosotros y por nuestros familiares enfermos o convalecientes, para que en nuestras necesidades, preocupaciones, alegrías y tristezas seamos asistidos y consolados, por ese Buen Samaritano que se acerca al herido. Oremos.

(Se pueden agregar intenciones libremente)

Oración final: “Oración por nuestro pueblo”, después rezamos el Padre Nuestro, Dios te salve María…, Gloria al Padre… Cantamos el 179: “Tú reinarás”.

Descargar el PDF: María, Madre que conserva la esperanza en su corazón

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