Santa Clara celebra 100 años de la valiosa presencia de las Siervas de San José en Cuba.

Redacción: Omar Vega Rodríguez. Fotos: Yassel Santiso / Hna. Pilar Meneses

La solemnidad de Todos los Santos trajo un regalo especial a la ciudad de Santa Clara: la celebración Interparroquial por la clausura del año dedicado al centenario de la presencia de las religiosas Siervas de San José en nuestro país.

Numerosos fieles de las comunidades de la ciudad se congregaron para agradecer, junto a Mons. Arturo González Amador, este carisma que ha acompañado y promovido a tantos a través de los años.

Durante la Eucaristía, el Padre Obispo recordó a los presentes que este centenario es una ocasión para reconocer la acción de Dios a través de la vida consagrada y para renovar la gratitud por el servicio de las Siervas de San José.

En torno al Evangelio dominical, que nos coloca en la montaña escuchando el sermón de Jesús, el Obispo recordó a los presentes que es este el mejor programa para lograr la santidad, que como la buena siembra «se da con dolores, pero también en las dificultades, en los proyectos, en la incomprensión y en los obstáculos (…) Digamos siempre al Señor, quiero ser santo. Señor, quiero ser como tú deseas que yo sea, un santo».

Más adelante, dirigiéndose a las religiosas,

exclamó: «Señor, cuántas cosas nos has regalado a través de las sierras de San José», y les exhortó a seguir siendo signos de Dios y de la Sagrada Familia en medio de nuestro pueblo, cercanas a los más pobres y siempre disponibles para servir.

La hermana Ana Elena Lima Fundora, Regional de la Congregación, agradeció con sentidas palabras la acogida que siempre han recibido del Obispo, los sacerdotes y el pueblo de Dios, a quienes calificó como “nuestra querida familia”.

El Coro Interparroquial animó la celebración e interpretó el canto que acompañó este año jubilar, mientras el pueblo agradeció con un aplauso todo el bien que estas mujeres, inspiradas en San José y la Sagrada Familia, han dejado en los corazones de tantos.

Al concluir la Eucaristía, los adolescentes y jóvenes de las diferentes parroquias dedicaron una obra de teatro musical que recorrió la historia de las Siervas desde sus comienzos con la Madre Bonifacia y el padre Butiñá hasta la llegada de las primeras religiosas a Cuba y luego a Santa Clara.

Muchas felicidades para estas religiosas, tan presentes y encarnadas en la realidad de nuestro pueblo e Iglesia. Que el carisma josefino siga dando frutos de fe, trabajo y amor.

Oficina de Prensa del Obispado de Santa Clara.

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