
«¡DIOS QUIERE QUE NOS ABRAMOS AL PRESENTE Y AL FUTURO PONIENDO LA ESPERANZA EN ÉL»
En la tarde del Martes Santo, 31 de marzo, el Santuario de la Virgen de la Caridad acogió la solemne Misa Crismal, celebrada este año en este relevante templo debido a las obras de restauración de la S.I. Catedral Santa Clara de Asís.


La Eucaristía fue presidida por Mons. Arturo González Amador, y concelebrada por numerosos sacerdotes del presbiterio diocesano, quienes, a pesar de las difíciles circunstancias actuales de movilidad, lograron llegar desde distintos lugares para participar en esta significativa celebración de comunión eclesial.



Durante su homilía, el Padre Obispo hizo referencia a esta «fiesta diocesana», que ha sido a través de los tiempos la Misa Crismal, y como este año muchos no han podido acercarse a la ciudad de Santa Clara: «Llegue nuestro saludo a todos los que no han podido llegar, a los que tienen la posibilidad de unirse a nuestra celebración por las redes, a los que están lejos, a los enfermos y a los presos, a todos. ¡La falta de transporte y otras muchas limitaciones actuales han impedido a muchos llegar hasta aquí! Hoy faltará el abrazo y el beso, la sonrisa y el bullicio del saludo fraterno, pero hoy, por encima de distancias y dificultades, de carencias y restricciones, de sufrimientos y amarguras, de incertidumbres y temores, hoy, por encima de toda la dura realidad que como pueblo estamos viviendo, el Espíritu dispondrá el corazón de todos y favorecerá el encuentro en la fe, obrará la comunión y nos llenará de esperanza, quizás porque estamos precisamente en la hora de la angustia y el Espíritu sale en nuestra ayuda (…) ¡Dios quiere, queridos hermanos, que nos abramos al presente y al futuro poniendo la esperanza en Él».

Continuó dirigiendo sentidas palabras a los sacerdotes, recordándoles la grandeza de su vocación y la importancia de vivir su ministerio con fidelidad, entrega y esperanza, especialmente en medio de las dificultades que atraviesa nuestro pueblo: «Tú y yo somos la Iglesia peregrina, la Iglesia que consolada y guiada por su Señor sale al encuentro de los demás, para hacer presente el hoy de Jesucristo y esto implica para todos nosotros grandes desafíos; implica ser alivio y descanso para los demás; implica generar encuentros que ayuden a recuperar las fuerzas para continuar la vida; implica mostrar a Cristo Jesús como luz del mundo y esperanza que no defraudan; implica tener claro que la meta es alcanzar el cielo, celebrar la Pascua eterna (…) ¡Cuántas cosas necesita este pueblo nuestro en medio del cual estamos llamados a vivir y a ejercer el ministerio sacerdotal! ¡Hay una que se agota! ¡La esperanza! Como ministro del Señor, los curas estamos llamados a generar esperanza a pesar de nuestros cansancios y limitaciones humanas, de nuestros defectos y hasta pecados; como ministros del Señor estamos invitados a ser bálsamo que sane heridas y perfume que genere ambientes sanos y apacibles; como ministros del Señor estamos convidados a mantener encendida la lámpara de la fe y la esperanza, sin olvidar la caridad».

Asimismo, exhortó a los presentes a acompañar con la oración y el cariño a sus pastores, para que puedan continuar sirviendo con generosidad a Cristo y a su Iglesia: «Queridos hermanos, consagrados y fieles, recemos por nuestros sacerdotes, animemos su entrega, perdonemos sus debilidades y juntemos nuestros hombros para soportar el peso de la Cruz y hacer presente la caridad de Cristo a todos. ¡Roguemos unos por otros, perdonémonos unos a otros, apoyémonos y animémonos unos a otros!».


La Misa Crismal, que tradicionalmente se celebra en la mañana del Jueves Santo, es una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa. En ella, el Obispo, en presencia de su presbiterio y el pueblo de Dios, consagra el Santo Crisma y bendice los demás óleos —el de los catecúmenos y el de los enfermos— que serán utilizados en los sacramentos a lo largo de todo el año en las parroquias de la Diócesis.
Uno de los momentos más conmovedores de la celebración fue la renovación de las promesas sacerdotales. Los presbíteros reunidos reafirmaron ante su Obispo su compromiso de servir a Cristo y a la Iglesia, renovando su disponibilidad para el ministerio pastoral y su fidelidad a la misión recibida.

La celebración estuvo marcada por un profundo espíritu de fraternidad y unidad en la antesala del Triduo Pascual. El hecho de celebrarse en este Santuario mariano añadió un significativo sentido de fe y devoción, permitiendo como Iglesia que peregrina en el centro de Cuba, orar a los pies de la Madre de Dios por la Iglesia y por la Patria.


Al término de la celebración fueron entregados los premios infantiles del concurso diocesano de videos cortos sobre los santos, y se anunciaron los ganadores del concurso Mi hogar en la Navidad.

Con esta celebración, la Diócesis de Santa Clara se dispone a vivir los días centrales de la Semana Santa, preparándose espiritualmente para contemplar el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Texto íntegro de la Homilía de Mons. Arturo González Amador: https://www.facebook.com/share/p/1DKprXidTV/
Oficina de Prensa del Obispado de Santa Clara
Redacción: Omar Vega Rodríguez.
FOTOS: Momentos de la Misa Crismal. Yassel Santiso Rangel / Miguel Ángel Benítez
