Hace cuarenta años, del 17 al 23 de febrero de 1986, se celebró en La Habana el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), un acontecimiento que marcó un antes y un después para la Iglesia que peregrina en Cuba. El ENEC no fue solo una gran reunión, ni un congreso más, sino un verdadero tiempo de gracia en el que la Iglesia, escuchando al Espíritu Santo y a su pueblo, se atrevió a mirarse a sí misma y a discernir el camino que estaba llamada a recorrer en fidelidad a Cristo y a nuestra Patria.
ENEC fruto de un largo camino de escucha
El ENEC fue fruto de años de preparación, oración y reflexión comunitaria. Laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes, se dejaron interpelar por el Evangelio y por la realidad concreta del país. De ese proceso nació una Iglesia más consciente de su vocación a ser orante, encarnada y misionera, más confiada en el protagonismo de los laicos, más dispuesta a caminar en comunión y a ponerse al servicio de todo el pueblo cubano.
Un especial para hacer memoria y renovar la esperanza
Hoy, al cumplirse cuatro décadas de aquel encuentro, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba ofrece un especial dedicado al ENEC. No se trata de un simple archivo histórico, sino de una memoria viva que queremos compartir y actualizar. En estas páginas encontraremos textos de reflexión, una crónica espiritual de lo que allí se vivió, galerías de imágenes de las Eucaristías, de los delegados e invitados, de la misa de clausura, así como recuerdos gráficos y su proyección en la vida de la Iglesia.

Voces que mantienen vivo el espíritu del ENEC
Junto a ello, ofreceremos entrevistas a laicos y a consagrados que participaron en el encuentro, para que sus voces nos ayuden a entender mejor cómo el ENEC transformó sus vidas, sus comunidades y su manera de asumir la misión. Sus testimonios nos recordarán que la historia de la Iglesia se escribe con nombres y rostros concretos, con fidelidades silenciosas y con un servicio generoso al Evangelio.
Memoria agradecida y compromiso renovado
Con este espíritu, ponemos en manos de nuestras comunidades este espacio dedicado al ENEC. Que al recorrer sus páginas, contemplar las imágenes y escuchar los testimonios, podamos decir también nosotros: “El Señor ha hecho grandes cosas en medio de su Iglesia en Cuba, y seguimos confiando en su fidelidad”. Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de nuestro pueblo, nos acompañe en este camino de memoria agradecida y de compromiso renovado.
