
Hoy, miércoles 25 de febrero de 2026, la Iglesia católica celebra en su santoral las festividades de San Néstor.
Nació en Magido dentro de Panfilia, un territorio perteneciente a la actual Turquía en el siglo III. Al convertirse en obispo, se ganó el respeto y admiración de muchos cristianos por lo que comprendió que era necesario buscar un refugio para sus fieles debido a la persecución contra ellos por parte del emperador Decio.
San Néstor de Magido fue un venerado obispo de la antigua ciudad de Magido. Destacó por su entrega pastoral durante las persecuciones del emperador Decio en el siglo III. Al saber que las autoridades buscaban arrestar a los cristianos, Néstor priorizó la seguridad de su comunidad ayudándolos a refugiarse. Él decidió no esconderse para afrontar su destino y no tardó en ser detenido. Frente al gobernador Polión en Perge, rechazó renunciar a su fe y adorar a los dioses paganos a pesar de sufrir crueles torturas. Finalmente, fue condenado a morir en la cruz, donde utilizó sus últimas fuerzas para exhortar a los fieles a mantenerse firmes en Cristo hasta que expiró, momento en el cual incluso muchos paganos se arrodillaron asombrados por su valentía.
Como recuerda el Martirologio Romano en la persecución bajo el emperador Decio fue condenado por el prefecto de la provincia a morir en una cruz, para que sufriese la misma pena del Crucificado a quien confesaba (c. 250)».
Fue interrogado y amenazado de tortura para, posteriormente, ser enviado al gobernador de Perga. Al comienzo, el mandatario trató de convencerlo con halagos, pero al notar la negativa del obispo para rechazar la fe cristiana empezó a intimidarlo. Fue así como lo envió hacia el potro donde el verdugo lo torturó cruelmente, desgarrándole la piel con garfios. Para, más tarde, ser condenado a morir crucificado.
Por tal motivo, su diócesis en Panfilia fue lugar de constantes persecuciones. Sin embargo, san Néstor no estuvo dispuesto a ocultar su devoción por Dios y se rehusó a renegar de Él por lo que esperó conscientemente su hora de martirio para ser juzgado. Y cuando se encontraba en oración, los oficiales de la justicia fueron en su búsqueda.
Entre agonía y dolor desde la cruz, el santo alentó y exhortó a los cristianos a ser fieles a sus creencias y a la voluntad de Dios. Y cuando expiró sus últimas palabras tanto cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar a Jesús. Finalmente entregó su alma a Dios en el año 254 a pocas horas del amanecer del 26 de febrero.
