San Desiderio, 23 de mayo.

Cada 23 de mayo la Iglesia Católica conmemora la vida y obra de San Desiderio de Langres, un mártir que no renegó de su fe cristiana. Nació en el siglo IV en Génova, Italia, Desiderio era un hombre humilde que vivió en una pequeña aldea cercana a su ciudad natal. Su destino cambió cuando, tras la muerte del obispo de Langres, fue inspirado para tomar las riendas de la iglesia.

No solo cumplió con sus obligaciones como obispo de manera rigurosa, sino que también se convirtió en un gran doctor e intérprete de las Sagradas Escrituras, gracias a su sencillez y sabiduría. Sin embargo, su fe católica le costó la vida cuando el emperador Honorio lo condenó al martirio.

En el siglo IV, la región donde vivía Desiderio sufrió la invasión de diferentes grupos bárbaros como los alanos, suevos y vándalos. Durante este periodo turbulento, el santo fue apresado y nuevamente sufrió martirio debido a sus creencias, aunque la fecha exacta de su muerte se desconoce.

Según Varnacario, el obispo Desiderio habría sido decapitado durante una invasión de los vándalos guiados por Croco. Es posible que haya allí comenzaran las confusiones, porque Langres tuvo diversas invasiones bárbaras, y la de los Alemanes comandados por el auténtico Croco (298-307) no coinciden con las fechas de permanencia de Desiderio como obispo de Langres.

Una leyenda dice que el santo obispo, después de su decapitación, como tantos otros «cefalóforos» (que cargan sus cabezas), recogió su cabeza y volvió a entrar en la ciudad a través de una apertura de la roca que se abrió para dejarlo pasar; esa abertura sigue siendo exhibida hoy.

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