Un Año Santo que superó todas las expectativas

El Jubileo de la Esperanza 2025 llevó a Roma a 33.475.369 peregrinos procedentes de 185 países, superando las previsiones iniciales que calculaban unos 31 millones de fieles. La celebración, que será clausurada oficialmente el 6 de enero con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro por el Papa León XIV, se convirtió en un verdadero signo de fe y de esperanza compartida a nivel mundial.

Jubileo-2025
Jubileo-2025

Un Jubileo centrado en la espiritualidad y la esperanza

Más allá de las cifras y de los 35 grandes eventos organizados, el Jubileo se distinguió por su profunda dimensión espiritual. Según monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, se vio “un pueblo en camino, con un profundo deseo de oración y conversión”, reflejado en la gran afluencia a las basílicas papales, santuarios y lugares de confesión, donde muchos peregrinos experimentaron la gracia del perdón y la indulgencia. Este Año Santo, inspirado por la bula Spes non confundit, deja como legado una renovación de la esperanza y una mirada proyectada hacia un futuro de paz y serenidad.

El servicio generoso de miles de voluntarios

El desarrollo del Jubileo fue posible gracias al compromiso de unos 7.000 voluntarios: alrededor de 5.000 prestaron servicio durante todo el Año Santo y unos 2.000, pertenecientes a la Orden de Malta, colaboraron en la atención sanitaria y de primeros auxilios en las cuatro basílicas papales. En un tiempo marcado por el individualismo, su entrega silenciosa hizo visible una Iglesia que sirve y acoge.

El “método Jubileo”: diálogo y trabajo conjunto

Las autoridades civiles destacaron un estilo de trabajo basado en la coordinación y la colaboración entre instituciones. Desde la Presidencia del Consejo de Ministros y la Región del Lacio se subrayó que el llamado “método Jubileo” consistió en coordinar sin imponer, resolver problemas y no crear barreras, y evitar apropiarse individualmente de los resultados, generando un clima de confianza y eficacia al servicio de los peregrinos.

Roma, ciudad acogedora y transformada

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, señaló que el flujo de peregrinos no restó capacidad a la ciudad para recibir turistas ni atender a sus ciudadanos, sino que el Jubileo se convirtió en un auténtico motor de dinamismo. La alegría y la fe de los peregrinos conmovieron a los romanos, que respondieron con una acogida paciente y generosa; eventos como el Jubileo de los Jóvenes en Tor Vergata quedarán grabados en la memoria de la ciudad y de la Iglesia. También se destacó la labor de los servicios sanitarios y de seguridad, que apostaron por la prevención y la serenidad antes que por la mera “militarización” de los espacios, acompañando con discreción el caminar de millones de fieles

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