Urbi et orbi del Papa León XIV: “La paz comienza en cada corazón”

Un mensaje de paz en su primera Navidad como Papa

En su primera bendición navideña ‘Urbi et orbi’, el Papa León XIV se asomó nuevamente al balcón central de la Basílica de San Pedro, el mismo desde el que se presentó al mundo al inicio de su pontificado, para renovar su llamado a la paz. A pesar de la lluvia, presidió la celebración con hábito coral y el báculo de los evangelistas, acompañado por los cardenales Dominique Mamberti y Mario Grech. La transmisión incorporó nuevos recursos audiovisuales, como cámaras de estilo cinematográfico y un dron, para ofrecer una experiencia más inmersiva a los fieles de todo el mundo.

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Una bendición cercana a todos los pueblos

Como gesto especial, el Papa recuperó la tradición de felicitar la Navidad en varios idiomas, saludando en latín, italiano, inglés y español, e incluyendo además francés, alemán, portugués, polaco, árabe y chino, entre los aplausos de los fieles que se sentían aludidos en la plaza.

La paz nace de la responsabilidad de cada uno

Recordando que “el nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz”, León XIV presentó al Niño de Belén como Cristo, nuestra paz, que vence el odio con el amor misericordioso de Dios. Subrayó que Jesús aceptó la pobreza y el rechazo, identificándose con los descartados, e invitó a cada persona a asumir su parte de responsabilidad: en lugar de acusar a otros, reconocer las propias faltas, pedir perdón y ser solidarios con los más débiles. Ese, afirmó, es el verdadero camino de la paz.

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El camino del diálogo y la reconciliación entre los pueblos

El Papa recordó que Jesús, nacido en Belén y muerto en la cruz, nos libera del pecado y nos impulsa a rechazar el odio, la violencia y la confrontación, para optar por el diálogo, la paz y la reconciliación. Expresó su cercanía a los cristianos de Oriente Medio y pidió justicia, paz y estabilidad para Líbano, Palestina, Israel y Siria, así como el fin de la guerra en Ucrania y el compromiso sincero de las partes, con apoyo internacional, para un diálogo real y respetuoso.

Una súplica de paz para las naciones que sufren

León XIV elevó una plegaria por las víctimas de todas las guerras, incluidas las que casi no se mencionan, y por quienes padecen injusticia, inestabilidad política, persecución religiosa y terrorismo en países como Sudán, Sudán del Sur, Malí, Burkina Faso y la República Democrática del Congo. También pidió que Haití abandone la espiral de violencia y avance por la senda de la paz, y oró por los gobernantes de América Latina para que prioricen el diálogo por el bien común antes que las divisiones ideológicas. Tuvo presentes además a Myanmar, Tailandia y Camboya, y a los pueblos golpeados por catástrofes naturales en el sur de Asia y Oceanía.

Cristo se identifica con quienes más sufren

El Papa advirtió contra la indiferencia frente al dolor ajeno, recordando que Dios no es indiferente a nuestras miserias. Reconoció al Niño de Belén en los habitantes de Gaza que lo han perdido todo, en el pueblo yemení que sufre hambre y pobreza, en los refugiados y migrantes que cruzan el Mediterráneo o el continente americano, en los desempleados y jóvenes sin oportunidades, en los trabajadores explotados y en las personas privadas de libertad en condiciones indignas.

Una Navidad de apertura del corazón y esperanza

León XIV exhortó a abrir el corazón a los hermanos que sufren, asegurando que, al hacerlo, se acoge al Niño Jesús que se entrega y permanece con nosotros como fuente de esperanza. En el contexto del fin del Año Jubilar, afirmó que en Cristo toda herida puede ser sanada y cada corazón halla descanso y paz, deseando de corazón una Navidad serena a todos.

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Al final de esta reflexión, invitamos a leer y meditar el mensaje completo del Santo Padre: puedes acceder al texto íntegro de la bendición de Navidad ‘Urbi et orbi’ del Papa León XIV haciendo clic en este enlace: Leer el mensaje completo del Papa León XIV

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