Sonaron las campanas en oración por el obispo Mario Mestril.

Ha fallecido a los 86 años el obispo fundador de la Diócesis de Ciego de Ávila.

REDACCIÓN: Aracelis Cantero, Holguín Católico.

CIEGO DE ÁVILA, Cuba.-  En todas las iglesias y capillas de la diócesis se han hecho sonar las campanas durante cinco minutos el 2 de octubre a las 12:00 h y a las 15:00, como signo de luto y convocatoria a los fieles a la oración por la muerte del obispo emérito y obispo fundador de la Diócesis, Mons. Mario Eusebio Mestril Vega, fallecido el día anterior después de años de enfermedad. Mons. Mestril tenía 86 años.

Los obispos de Cuba, en un comunicado, han agradecido “profundamente a Dios el testimonio de vida cristiana, sacerdotal y episcopal de Mons. Mestril. Su sabiduría, caridad, sencillez, humildad, trato afable y cordial con todos, ha sido una bendición para la Iglesia en Cuba”.

Mons. Mestril fue obispo de la Diócesis desde 1996 hasta 2017. Al fallecer contaba con 34 años de episcopado. La misa de exequias tuvo lugar el 2 de octubre en la Catedral de San Eugenio de la Palma de Ciego de Ávila.

Mons. Mestril (izq.) con el Card. Stella y Mons. Adolfo (Archivo Diócesis)

En sus palabras durante la homilía Mons. Juan Gabriel Díaz Ruíz, que le sucedió como obispo de Ciego de Ávila, señaló que la vida del Padre Mestril “como yo le conocí cuando yo era un niño”, ha sido una sucesión de decisiones, de entregas. Primero a la iglesia cubana… la iglesia que peregrina en Cuba. A ella le dedicó su vida y decidió servirla como sacerdote y después como auxiliar y como primer obispo de esta Diócesis”.

Mons, Juan Gabriel recordó que “en aquellos momentos tan duros y difíciles él hizo la decisión de servir aquí. Su vida fue una de entrega por Cuba por su pueblo por su gente. Aquí quiso servir a la Iglesia y a su Patria y en estos dos amores, estas dos estrellas, encontró su complementariedad. Entre ambas ejerció su ministerio”.

Resalto su fe, su alegría y entrega… vivida, con desenfado, tranquilidad, en paz. Agradeció a Mons. Mario “sus obras, su vida de fraternidad”, resaltando como él convivía, conversaba, compartía con nosotros, de su misma edad o simples sacerdotes recién salidos del cascaron.” Recordó que “víviamos momentos de comunión, de cercanía, en la playa o jugando a las cartas… y nos ensenó lo que significa la fraternidad sacerdotal y a vivir nuestra vocación sacerdotal”. Dijo “las cenizas que hoy depositamos son muy buena semilla, van a caer muy bien y dar frutos de vida eterna y de salvación”.

Al obispo emérito le pidió “enseñanos a vivir unidos en la fe en el amor en el servicio”. Y dio gracias a Dios por su ejemplo de vida, pidiéndole ayuda para a imitar todo lo bueno que nos ensenó”.

Desde Canadá, desde Miami, desde Venezuela, Madrid, Islas Canarias y Los Angeles y desde toda Cuba aparecían incesantemente los mensajes en Facebook durante la transmisión de la Misa de exequias. “Fue un gran pastor para toda la diócesis”, compartió Heriberto. “Gracias por todo y por tanto, pastor, padre, amigo, Mons. Mestril. Te queremos siempre”, escribía María. Docenas de mensajes siguieron sucediéndose durante toda la transmisión.

“Protege a tus ovejas desde el Reino de Dios”; “Intercede por tus ovejas y por tu pueblo cubano dese el cielo”; fue el más vivo ejemplo de Amor; con profundo pesar y con el corazón lleno de tristeza, nos unimos en oración”. Le recordaban como “gran sacerdote y ser humano” y “alegre, sencillo y siempre cercano”. ¡Descanse en paz!

Nacido en 1940 en Nuevitas, Camagüey, desde joven sintió la llamada al sacerdocio e ingresó en el seminario diocesano para cursar estudios de filosofía y teología.  Fue ordenado sacerdote a los 24 años el 4 de agosto de 1964 y ejerció como sacerdote en su diócesis.

El 16 de noviembre de 1991 el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de la Diócesis de Camagüey. Su consagración episcopal fue el 9 de febrero de 1992 por imposición de las manos del entonces Obispo de Camagüey Mons. Adolfo Rodríguez Herrera y de sus co-consagrantes: el entonces Nuncio Apostólico Mons. Faustino Sainz y el arzobispo de Santiago de Cuba Mons. Pedro Meurice Estiú.

Los fieles llenaron la iglesia catedral durante la Misa de Exequias que presidió el arzobispo de La Habana Cardenal Juan García Rodríguez. Junto a él concelebraron, el arzobispo Antoine Camilleri nuncio en Cuba, el obispo de Holguín Mons. Emilio Aranguren Echeverría, el obispo emérito de Bayamo-Manzanillo Mons. Álvaro Beyra Luarca, Mons. Juan Gabriel Díaz Ruíz obispo de Matanzas y el admnistrador diocesano P. Dariusz Józef Chalupczyński.

La Diócesis de Ciego de Ávila permanece en Sede Vacante desde el nombramiento del obispo Mons. Juan Gabriel Díaz en 1922 como obispo de Matanzas. Al finalizar la Misa de exequias el P. Dariusz, tuvo unas palabras de gratitud. Mons. Aranguren pronunció el responso y bendijo el féretro con agua bendita y con incienso.  Varios sacerdotes y obispos cargaron el féretro por el pasillo central del templo entre los aplausos del pueblo congregado.

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