
El Seminario San Carlos y San Ambrosio abrió sus puertas a un nuevo año académico, en el que jóvenes seminaristas, profesores y formadores se preparan para vivir un tiempo de estudio, oración y vida comunitaria.

Este 28 de septiembre se celebró la Eucaristía que marcó oficialmente el inicio del curso. Los seminaristas recibieron a los invitados a la entrada de la institución. Asistieron el cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana; el nuncio apostólico Antoine Camilleri; monseñor Eloy Ricardo, obispo auxiliar de La Habana; monseñor Osmany Masó, obispo de Bayamo-Manzanillo; además del rector del seminario Padre Antonio Diego Hernández Rodríguez, junto a formadores, profesores, sacerdotes, religiosas y laicos.



El cardenal Juan de la Caridad García, inició su homilía ubicando a los presentes en un vitral de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola, donde se representa a la Virgen, a los apóstoles mujeres y hombres con lenguas de fuego. Señaló que esa misma llama del Espíritu Santo anima la vida del seminario. Los seminaristas reciben esa llama que despierta el deseo de aprender y crecer en la fe. Los profesores, con esa llama también, ejercen su misión con pasión, celo y perseverancia, formando sacerdotes santos y sabios, como necesita Cuba.

Les animó a que el curso avance con una frase muy popular “viento en popa y a toda vela”, recordandoles que tengan siempre presente en sus oraciones a quienes rezan, cooperan y donan para mantener vivos estos servicios de la Iglesia.

Tras la homilía, el rector Padre Antonio Diego Hernández, junto a profesores y formadores, realizó públicamente el juramento de dar lo mejor en la formación de los futuros sacerdotes, siempre siguiendo los mandamientos de la iglesia católica.

El Seminario es también un lugar de convivencia y fraternidad, donde se forjan valores humanos y espirituales que acompañarán a los futuros pastores. El inicio del curso es signo de esperanza para la Iglesia en Cuba, con jóvenes que se preparan para servir a su pueblo guiados por la fe y la vocación.
