
Redacción: Jorge Luis Nodal Cordero.
Con profundo dolor, pero sostenida por la esperanza cristiana en la Resurrección, la Diócesis de Cienfuegos despide este jueves 27 de agosto a uno de sus sacerdotes más queridos. Mons. Juan Francisco Vega Rodríguez, nuestro entrañable Padre Vega, ha partido a la Casa del Padre, después de una larga vida consagrada al servicio de Dios, de la Iglesia y del pueblo al que acompañó durante más de seis décadas de ministerio sacerdotal.
La noticia de su partida entristece profundamente a nuestra Iglesia diocesana. Sin embargo, en medio del dolor resuenan con particular fuerza aquellas palabras de Jesús que tantas veces el propio Padre Vega proclamó y ayudó a creer a otros: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Jn 11,25).
Desde esa certeza lo despedimos. Con lágrimas, porque se marcha un sacerdote entrañablemente unido a la historia de nuestra Diócesis; con gratitud, porque su vida fue un regalo para esta Iglesia; y con esperanza, porque creemos que aquel Cristo a quien sirvió durante tantos años en el altar sale ahora a su encuentro.
Hablar del Padre Vega es hacerlo de una parte importante de la historia reciente de nuestra Iglesia cienfueguera. Treinta y tres años como párroco de la Santa Iglesia Catedral, más de dos décadas como Vicario General, su servicio en la formación sacerdotal y sus años al frente del Santuario Diocesano de San José son apenas algunos de los lugares desde los cuales fue entregando su vida.
Pero su verdadera huella no puede medirse solamente en años ni en responsabilidades pastorales, está en las personas.
En generaciones de cienfuegueros que recibieron de sus manos un sacramento; en los niños que bautizó y que hoy son adultos; en los matrimonios que bendijo; en quienes encontraron una palabra de consuelo en momentos difíciles; en los jóvenes que acompañó; en los sacerdotes que alguna vez recibieron su consejo y en tantas familias para las cuales decir Padre Vega era hablar de alguien cercano y querido.
Hace apenas unos días, al recorrer su vida sacerdotal, recordábamos cómo aquel joven que había llegado desde Asturias terminó echando raíces definitivamente en esta tierra. Hoy aquella historia adquiere inevitablemente otro significado. El sacerdote que hizo de Cienfuegos su casa termina aquí su peregrinación terrena, rodeado por la oración y el cariño de la Iglesia a la que entregó prácticamente toda su vida.
Los últimos tiempos trajeron consigo la fragilidad propia de los años. Después de una existencia marcada por el servicio, llegó también el momento de dejarse cuidar. Y ahora llega el descanso.
Nuestro Obispo, Mons. Domingo Oropesa Lorente, ha invitado a toda la comunidad diocesana a orar por la salvación eterna del Padre Vega.
Sus restos serán velados en la Santa Iglesia Catedral de Cienfuegos a partir de las 7:30 p. m. de este jueves 27 de agosto. La Misa Exequial tendrá lugar mañana viernes a las 10:00 a. m. y, posteriormente, a las 11:00 a. m., se realizará el traslado al cementerio y la sepultura.
Y hay algo profundamente significativo en que sea precisamente la Catedral la que lo reciba una última vez. Allí recibió la ordenación sacerdotal el 1.º de marzo de 1964. Allí entregó 33 años de su ministerio como párroco. Allí acompañó tantas veces la alegría y el dolor de su pueblo.
Ahora será ese mismo pueblo quien llegue hasta la Catedral para acompañarlo a él.
Durante tantos años fue el Padre Vega quien estuvo al lado de tantas familias en la hora de la despedida, proclamando frente a la muerte la esperanza de la vida eterna. Hoy será su Iglesia la que rece junto a él y proclame esa misma esperanza.
Quedan muchas huellas, muchos nombres, muchas historias y una gratitud que difícilmente puede encerrarse en unas pocas palabras.
Por eso, al despedirlo, nuestra Iglesia simplemente dice: Gracias, Padre Vega.
Gracias por su sacerdocio, por su fidelidad, por su entrega y por haber hecho de Cienfuegos su casa y de esta Iglesia su familia. Que Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, a quien sirvió durante toda su vida, lo reciba ahora en la plenitud de su Reino.
Descanse en paz, Mons. Juan Francisco Vega Rodríguez, nuestro querido Padre Vega. La Iglesia de Cienfuegos lo despide con dolor, lo recuerda con profundo cariño y lo encomienda, llena de esperanza, a la infinita misericordia del Padre.
