Que Cuba se abra al mundo: el legado vivo de Juan Pablo II.

Hoy se cumplen 28 años de la llegada de San Juan Pablo II a Cuba, acontecimiento que marcó un antes y un después en la vida religiosa y social de la nación. Entre el 21 y el 25 de enero de 1998, el Papa polaco realizó la primera visita de un Pontífice a la isla, dejando un mensaje de esperanza, reconciliación y apertura que aún resuena en el corazón de los cubanos.

A 28 años de la histórica visita de San Juan Pablo II a Cuba.

Durante su estancia, Juan Pablo II presidió misas multitudinarias en La Habana, Santa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba, reuniendo a miles de fieles que, por primera vez en décadas, expresaron públicamente su fe. En el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, durante su discurso de llegada al país, el Santo Padre pronunció una frase que se convirtió en símbolo de su visita: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba.”

“Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba.”

El Papa también alentó a los cubanos a mantener viva la esperanza y la fe: “No se dejen vencer por el mal, sino, venzan al mal con el bien.” Palabras que fueron recibidas como un llamado a la reconciliación y al compromiso cristiano en medio de las dificultades.

Significado para los cubanos

“No se dejen vencer por el mal, sino venzan al mal con el bien.” (Camagüey, 23 enero 1998)

La visita de 1998 representó un renacer espiritual y un reconocimiento internacional para la Iglesia en Cuba. Tras el encuentro, el gobierno restituyó la Navidad como día festivo oficial, gesto que simbolizó una apertura hacia la práctica religiosa. Además, se fortaleció la presencia pastoral de la Iglesia, especialmente en la juventud y en la vida comunitaria.

Legado vivo

“Jesucristo une a todos los bautizados… de Él fluye el amor fraterno tanto entre los católicos cubanos como entre los que viven en cualquier otra parte.” (La Habana, 25 enero 1998)

El paso de Juan Pablo II por Cuba dejó huellas profundas, mayor libertad religiosa y visibilidad de la Iglesia en la sociedad. Puente de diálogo entre la Santa Sede y el Estado cubano. Una memoria colectiva que sigue inspirando a generaciones con su llamado a la apertura y la esperanza.

La visita de Juan Pablo II en 1998 fue un hito espiritual, social y pastoral. Sus palabras resonaron como un llamado a la reconciliación y a la apertura, dejando un legado en la Iglesia cubana y en la sociedad.

Hoy más que nunca, al cumplirse 28 años de aquel acontecimiento, la Iglesia en Cuba recuerda con gratitud y compromiso las palabras del Papa que invitaban a mirar hacia el futuro con fe y valentía.

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