En la Catedral de La Habana se celebró la misa por la paz.

Este primero de enero se celebró el cierre del Año Jubilar en la catedral de La Habana con profunda gratitud en el corazón. Ha sido un tiempo de gracia en el que, como familia cristiana, hemos caminado juntos, fortaleciendo nuestra fe y renovando nuestra esperanza. Cada encuentro, cada gesto de reconciliación y cada obra de caridad han sido semillas que el Señor ha sembrado en nuestra comunidad.

A la misa presidida por Monseñor Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana, asistieron el Mons. Antoine Camilleri, Nuncio Apostólico en Cuba y miembros del clero en la arquidiócesis, además de religiosos, religiosas y laicos. Todos hemos sido invitados a ser agentes de paz allí donde nos encontramos: en nuestras familias, en el trabajo, en la escuela, en la vida social. La paz que nace del Evangelio no es ausencia de problemas, sino la certeza de que Cristo camina con nosotros y nos llama a construir un mundo más fraterno.

Que los frutos de la conversión, el perdón y la caridad que hemos cultivado durante este año jubilar no se queden en el recuerdo, sino que sigan floreciendo en nuestra Diócesis a lo largo de todo el 2026. Que cada comunidad, cada parroquia y cada corazón se conviertan en terreno fértil donde el amor de Dios dé abundante cosecha.

Este primero de enero en la tarde se concluyó el año jubilar con gratitud. Confiamos en que el Espíritu Santo nos seguirá guiando para ser testigos alegres de la Buena Noticia, sembradores de esperanza y constructores de unidad. Gracias a nuestra familia cristiana por caminar juntos. Que los frutos de la conversión, el perdón y la caridad que cultivamos este año sigan floreciendo en nuestra Diócesis durante todo el 2026.»

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