REDACCIÓN: Jorge Luis Nodal Cordero. FOTOS: Nelda Ortega, Ana Carolina Sarduy y Nancy Capín.

La Diócesis de Cienfuegos vivió este 8 de diciembre una jornada marcada por la fe y la tradición al celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, patrona de esta Iglesia particular. La Santa Misa tuvo lugar en la Catedral, ubicada en el corazón del centro histórico de la ciudad, que una vez más vistió sus mejores galas para acoger a los fieles provenientes de diversas comunidades parroquiales.

La celebración fue presidida por Monseñor Domingo Oropesa Lorente, Obispo diocesano, acompañado por la mayoría de los sacerdotes que sirven pastoralmente en el territorio. El ambiente de solemnidad, unido al canto y la participación activa del pueblo, dio a la liturgia un carácter profundamente comunitario y devocional.

Durante la homilía, Monseñor Domingo centró su reflexión en el “sí” de María, un sí valiente, humilde y pleno de confianza en la voluntad de Dios. Destacó cómo la Madre del Señor se convirtió en modelo de disponibilidad y entrega, recordando que su actitud sigue siendo una invitación permanente para todos los creyentes que desean vivir la fe con autenticidad. “María nos enseña que el verdadero servicio nace del amor y de la docilidad al Espíritu Santo”, subrayó el prelado, invitando a la comunidad a imitarla en la vida diaria.

Al concluir la Eucaristía, se realizó la tradicional procesión con la imagen de la Purísima por los alrededores del parque José Martí. Fieles de todas las edades caminaron entre cantos y plegarias, expresando su devoción a la Virgen y renovando la identidad mariana que caracteriza a la Iglesia cienfueguera.

La jornada culminó en un ambiente de profunda alegría espiritual, reafirmando el lugar central que ocupa la Inmaculada Concepción en la vida y la historia de la Diócesis de Cienfuegos.
