
Este 18 de octubre la Iglesia católica celebra el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), una jornada que este año adquiere un significado especial al conmemorarse el centenario de esta iniciativa que anima a los cristianos de todo el mundo a compartir la fe y sostener la acción evangelizadora de la Iglesia.
Durante cien años, el DOMUND ha recordado a los fieles que la misión evangelizadora constituye una dimensión esencial de la vida de la Iglesia. En este aniversario, comunidades cristianas de todo el mundo han desarrollado numerosas iniciativas de oración, formación y solidaridad para agradecer el camino recorrido y reavivar el espíritu misionero.
En Cuba, esta celebración adquiere un significado particular. La realidad económica que atraviesa el país ha incrementado las situaciones de vulnerabilidad y necesidad, dejando a muchas personas sin acceso a recursos básicos. Ante este contexto, la misión de la Iglesia se hace visible en el servicio concreto a quienes más sufren, mediante obras de caridad, acompañamiento y cercanía fraterna.

Con motivo de este centenario, el Papa en su mensaje invita a toda la Iglesia a renovar su ardor misionero, recordando que la evangelización solo puede ser auténtica cuando nace de una profunda unión con Cristo y de una verdadera comunión entre los creyentes. El Papa recuerda que ser cristiano no consiste principalmente en cumplir normas o compartir ideas, sino en vivir unidos a Cristo. De esa unión nace la comunión entre los creyentes y la fuerza para anunciar el Evangelio.
En su mensaje dijo que, – nadie está excluido de la misión de la Iglesia. Sacerdotes, religiosos y laicos, cada uno según su vocación, están llamados a participar en el anuncio del Evangelio. La misión no es obra de unos pocos, sino de toda la comunidad cristiana. Subrayó que la unidad no significa uniformidad. Los distintos carismas, culturas y sensibilidades dentro de la Iglesia deben converger en un mismo objetivo: dar a conocer el amor de Cristo al mundo.
Agradeció de manera especial a los misioneros y misioneras que dejan su tierra y sus seguridades para llevar el Evangelio a lugares difíciles, pobres o marcados por conflictos. En ellos ve un signo vivo de que el amor de Dios supera toda barrera. E invitó a todos los fieles a sostener la misión mediante la oración, el testimonio de vida y la ayuda material. Recuerda que incluso el aporte más pequeño se convierte en un gesto significativo de comunión misionera.
De manera especial el Papa León XIV, a través de la Penitenciaría Apostólica, ha concedido la indulgencia plenaria. En el decreto de la Penitenciaría se especifica que la indulgencia se puede obtener bajo las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Pontífice.

Sin embargo, la misión no se limita a la ayuda material. La Iglesia está llamada también a acompañar, orientar y fortalecer espiritualmente al pueblo de Dios, anunciando la esperanza que nace del Evangelio y promoviendo una cultura del encuentro, la solidaridad y el amor a Cristo.
El lema del DOMUND 2026, «Uno en Cristo, unidos en la misión», recuerda que todos los bautizados participan de una misma vocación misionera. Unidos a Cristo y entre sí, los creyentes están llamados a ser signos de esperanza en medio de las dificultades y testigos del amor de Dios allí donde viven y sirven.
Aquí puedes leer el mensaje original del Santo Padre.: Mensaje del Santo Padre para la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones [18 de octubre de 2026] (25 de enero de 2026)
