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Categoría: Arquidiocesis de la Habana
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Interior de la Catedral   Fachada y Plaza de la Catedral

La iglesia que los padres de la Compañía de Jesús habían concebido para su colegio en La Habana es hoy S.M.I. Catedral de la Habana.

Una real cédula de 1727, concede la autorización a la Compañía de Jesús para que construya un colegio e iglesia. Su ejecución se encontraba bastante avanzada y el colegio ya estaba funcionando cuando, en 1767, se produce la expulsión de los padres Jesuitas.

En 1772, dado el estado ruinoso de la Parroquial Mayor, se decide convertir el inconcluso templo de los jesuitas en templo principal de la Ciudad, lo cual se realiza definitivamente en 1777. Diez años más tarde, se crea la Diócesis de La Habana. Dada la necesidad de un templo catedral, y ante la magnífica obra iniciada por los jesuitas, cuyas piedras “están clamando desde sus muros por la distinción de Catedral” (carta enviada al Rey de España), se decide otorgar tal distinción, según Cédula Real de 1793.

     No se conoce el nombre del autor de esta obra arquitectónica, pero todo parece indicar que fue trazada por un sacerdote de la Compañía de Jesús. La planta en cruz latina, con capillas laterales y en la cabecera logrando el rectángulo; así como la cúpula sobre el crucero y la composición de su cuerpo central, recuerdan las formas típicas de las iglesias de Jesús que los padres de la Compañía construyeron en el Nuevo Mundo. Sin las pretensiones del barroco europeo, la Catedral de La Habana es la obra más acabada de este estilo en Cuba, especialmente por su fachada.

Su interior ha sufrido importantes transformaciones, especialmente con la llegada del obispo Juan José Díaz de Espada, amante del neoclásico, quién inició obras en el templo hacia 1820.

El recién nombrado Obispo introduce grandes reformas: elimina los altares barrocos por los actuales neoclásicos, coloca un templete con una mesa de altar realizada por Banchini, bajo la dirección de Antonio Solá y el trabajo en metal de las columnas del templete por Luís Téllez y Guillermo Doptgarten, así como dos ambones en mármol y bronce, colocado cada uno sobre cuatro columnas de mármol.

Se introdujeron durante el siglo XIX otros elementos artísticos como son los frescos sobre el altar, obra de Perovani (hacia 1822). En 1898, se colocó una tarja recordatoria de la ubicación aquí de los restos atribuidos a Cristóbal Colón.

En la década del 40 del siglo XX, la Catedral es transformada ante la situación ruinosa de sus techos y de las pinturas existentes en él.

Las obras comprendieron la demolición del techo de tabloncillo y yeso, y de elementos decorativos que nada tenían que ver con el diseño original; se trasladó el templete hacia el fondo y el Coro de los Canónicos fue reducido a una pieza de museo en un lateral del Presbiterio y se eliminaron otros que en las naves laterales reducían la perspectiva. Las ventanas se construyeron de aluminio para evitar la corrosión pero esto y la transformación del Altar Mayor, fueron las decisiones más discutibles de dicha transformación.

En marzo del año 1997 se comienza a elaborar un proyecto de remodelación interna en la S.M.I. Catedral de La Habana, cuya esencia es una transformación que hizo más funcional la edificación de acuerdo con el Concilio Vaticano II.

 

Aspectos Generales de la Remodelación realizada en 1997, antes de la visita de San Juan Pablo II.

El altar principal constituido por el templete y una mesa de altar se trasladan, el primero a la Capilla de Loreto (Santísimo) y la mesa se recupera al frente para el culto.Recuperada la Capilla de Loreto que dio origen a la Catedral reabriéndose al culto con el Templete.

El Coro de los Canónicos vuelve a ocupar el lugar que define la Cátedra del Obispo presidiendo todas las ceremonias. Colocados los Ambones en la posición original.

La Inmaculada Concepción, una talla de madera del siglo XVIII cuya advocación da título a la Catedral, se coloca sobre el Coro, coronándolo.

Construcción y colocación sobre las puertas de la Sacristía y de la capilla de “Nuestra Señora de Loreto” de los escudos del cardenal Jaime Ortega y del papa Juan Pablo II como recuerdo de su visita a Cuba.Remozamiento de los altares laterales.Reacondicionamiento del sistema eléctrico.Sustitución de las ventanas metálicas por otras de madera, acorde al estilo arquitectónico del templo.

Última intervención

En julio de 2015, se completa la restauración del Coro de los Canónicos, agregando elementos decorativos que no fue posible colocar en 1997. Se coloca sobre la pared del fondo del presbiterio un trabajo en mosaico con dos ángeles, colocados cada uno a ambos lados de la imagen de la Inmaculada Concepción.