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Categoría: Papa Francisco
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Cienfuegueros en la MIsa del Papa en la Habana

“No hay silencio que Dios no entienda ni tristeza que él no sepa, ni hay amor que él ignore, ni lágrimas que no valore. “ChiaraLubich

Por Jorge Luis Lanza

Cienfuegos, Septiembre 20 de 2015. Frases como “¡Esta es la juventud de Cristo!, ¡Esta es la juventud del Papa!”, se escuchaban desde las ventanillas de los ómnibus que partían desde el parque Villuendas de Cienfuegos, el sábado 19 de septiembre, en horas de la noche, con destino a La Habana.

Iban colmados de jóvenes eufóricos de alegría, movidos por el deseo y la expectativa de participar en la misa que Su Santidad el papa Francisco presidiría en la Plaza de la Revolución al día siguiente.

 

“Caravana de la misericordia” pudiera llamársele a esa inmensa cantidad de ómnibus que transportaban la mayor representación de personas de todas las parroquias de la Diócesis de Cienfuegos. Nos esperaba un itinerario agotador, pero compensado por el anhelo del encuentro con el Sumo Pontífice.

Durante la trayectoria hacia La Habana, la caravana cienfueguera se unió con otras del resto de la región central del país. Arribamos a la capital en horas de la mañana, cuando el alba nos sorprendía tal como sucedió durante la visita del Papa Benedicto XVI en 2012.

Después de transitar por múltiples cuadras donde se observaba la mirada cómplice de muchas personas desde sus casas y centros de trabajo, arribamos a la Plaza de la Revolución, lugar que posee una profunda significación en la historia de la nación cubana, sitio de encuentro y grandes eventos. En sus rostros se percibía su afecto y fe en que éste no sería un día cualquiera en sus vidas. Observábamos la multitud ansiosa ante la pronta llegada del Papa Francisco. Apenas transcurrieron unos minutos observé cómo parte de esa multitud corría al encuentro de Su Santidad mientras llegaba en el singular papamóvil.

Jamás olvidaré el rostro sonriente de muchos cubanos al saludar a Francisco, múltiples emociones de quienes veían en él no sólo al líder de la Iglesia Católica en el mundo, sino a una figura portadora de un mensaje de esperanza, cuya sencillez y humildad ha conmovido a millones de seres humanos de este sufrido planeta.

A Cuba ha llegado el Papa Francisco como “Misionero de la Misericordia.” La misa comenzó con la solemnidad habitual, con la majestuosidad esperada y el virtuosismo que caracterizó al coro que interpretó los cantos de la Eucaristía.

Muchos fueron los mensajes que en su homilía ofreció el Santo Padre, tales como: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, frase que caló en lo más hondo del alma del pueblo cubano.

Con la capacidad de síntesis que caracteriza el pensamiento de Francisco, éste volvería a abogar por una fe traducida en obras, cuya mirada y accionar se dirija a las periferias sociales que nos rodean; premisa que utilizó el cardenal Jaime Ortega al elogiar y agradecer durante la Eucaristía el gesto que ha significado para el pueblo cubano esta histórica visita, sobre todo su contribución alimpostergable restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, principio de un largo y azaroso camino en la búsqueda de la total normalización de relaciones luego de varias décadas de distanciamiento, tal como mencionó el Sumo Pontífice.

Un instante que sorprendió a muchos fue cuando el Papa se refirió a la necesidad de encontrar una solución pacifica al conflicto colombiano, al reconocer el papel que ha tenido el estado cubano como mediador en la búsqueda de una solución pacifica para dicho conflicto.

Al finalizar la celebración los fieles regresaban con esas miradas cansadas dada la lógica que implica un largo viaje, pero conmocionados por esas palabras finales del Santo Padre cuando dijo: “Madre santa, te encomiendo a estos hijos tuyos de Cuba: ¡No los abandones nunca! Y recuerden: Oren por mí”