Mi encuentro con el Papa Francisco 

Por: Hilda Ledo González

Foto: Iván Castillo Ledo

¿Qué quedó en mí con la visita del Papa? No se encuentran palabras para expresar la vivencia que tuvimos en la visita del Papa: pensar que estábamos bajo un mismo pedazo de cielo, que respirábamos el mismo aire, que lo podíamos ver y oír tan cerca. ¡Fue impresionante!Vernos dentro de una multitud de hermanos procedentes de varios lugares, con un mismo propósito:¡Fue una bendición!

 

Tal y como se lo expresara al Padre Manel, a mi regreso, cuando me preguntó cómo estaba, mi respuesta fue:Me siento mucho mejor que antes ya que fui acreditada por Nuestro Señor Jesucristo y que me había enviado al Espíritu Santo para que me acompañara en el viaje, escuchara de cerca la Palabra de Dios en boca del Papa y recibiera su bendición, ¿qué más podría pedir?

 

 

A los hermanos y hermanas, más jóvenes, que no acudieron o no pudieron asistir a su cita les he dicho que Dios nos acompaña siempre en nuestras cruces y también nos proporciona oportunidades como esta que pasan por delante una vez en la vida y hay que saberlas aprovechar.

No nos queda en nuestro interior el mismo sabor si estamos en presencia del Papa, sucesor de Pedro, que verlo por la televisión.

Me siento fortalecida en mi fe y dispuesta a servir, ya que se me quedó grabada su expresión: “¡Quien no vive para servir, no sirve para vivir!”

Oremos por el Papa, como él nos pidió para que continúe con su misión de misericordia.