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Categoría: Papa Francisco
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Mons. Luis del Castillo 

Por: Ernesto Izquierdo y María C. López

Foto: P. Valentín Sanz

Con su paso ligero e imagen sencilla, Mons. Luis del Castillo, jesuita, obispo retirado de Uruguay y llegado a la arquidiócesis de Santiago de Cuba hace ya 5 años, marca pauta entre los cientos de periodistas y agencias de prensa acreditadas para cubrir la noticia de la visita del Papa Francisco en Cuba.

Para el equipo de comunicadores que prestamos servicio en esta visita un apoyo incalculable. Para los periodistas una fuente segura de información sobre la iglesia cubana que les ayuda a enrumbar bien sus consideraciones.

 

Tantas entrevistas y encuentros en estos días, nos hacen vencer la tentación del respeto y pedirle conversar más formalmente con nosotros. Es muy práctico, y conoce la técnica, comienza preguntado él ¿cuántos minutos tenemos? Nos reímos y comenzamos a hablar.

Mons Luis, ¿cuántas experiencias de visitas papales usted tiene en Cuba?

Bueno por providencia las tres, la primera cuando vino san Juan Pablo II, yo era obispo auxiliar de Montevideo y la conferencia episcopal me envió en respuesta a la invitación de los obispos cubanos para acompañar aquella visita.

Ya hace cinco años que estoy en Santiago de Cuba y por eso pude coincidir con la visita de Benedicto XVI y ahora sigo en Santiago con la visita del Papa Francisco.

En la sala de prensa lo vimos cuando la visita de Benedicto XVI, ahora acompaña al equipo que está haciendo el servicio de comunicación para esta visita. ¿Cómo ha sido, cómo es su relación con este mundo de la comunicación, de la radio, de la televisión?

En la conferencia episcopal uruguaya se acostumbra que el secretario de la conferencia sea al mismo tiempo el vocero y el responsable del departamento de comunicación social. Como fui secretario de la conferencia quince años, durante quince años estuve responsable del contacto con los medios de comunicación en mi país, en Uruguay.

Usted ha tenido en varias ocasiones la oportunidad de estar muy cerca de Bergoglio, hace poco pues nosotros tuvimos la dicha de ver fotos cuando lo visitó ya siendo papa Francisco en el Vaticano. ¿Qué lo hace ser así tan cercano a las personas, es su carisma, su personalidad?

La gente que lo conoció en Argentina, en Buenos Aires en concreto, observan hoy que su relación con los demás y su presencia en ocasiones públicas en contacto con la gente que se reúne en la Plaza de San Pedro, o en la visita a distintos países, hay un cambio en el modo de ser del Papa Francisco, se le nota hoy más sonriente distendido y cercano que lo que era él en la arquidiócesis de Buenos Aires en las ocasiones oficiales.

Creo que mantiene hoy en Roma lo que era su modo de relacionarse con las parroquias más pobres de la arquidiócesis de Buenos Aires. En Argentina las zonas marginadas de las ciudades, las periferias más miserables, más pobres se llaman villas, villas miseria, los sacerdotes que trabajan en esa zona son curas villeros, y se sabe que el cardenal de Buenos Aires, Mons Jorge Bergoglio, siempre estuvo muy cerca de estos sacerdotes, los párrocos de esas zonas de la ciudad y los visitaba con frecuencia.

Nunca tuve la oportunidad de participar en una de esas visitas pero lo que cuenta la gente y los mismos sacerdotes que estaban en esa situación, es que en ese contexto, el Papa era como es hoy en público. Se ve que mantiene lo que era su modo de ser junto a los más pobres, ahora en su presencia ante un mundo global, ya sea directamente en los encuentros, en la oración, o en sus homilías o en las bendiciones o en el Angelus o en las visitas a las parroquias italianas o en estos viajes internacionales.

¿Usted cree que eso tenga algo que ver con su ser y su espiritualidad Ignaciana?

Bueno hay una disponibilidad y una sensación necesaria, inculturación de la vocación misionera tradicional en la compañía de Jesús. Hay grandes figuras de los primeros tiempos como San Francisco Javier, Mateo Richi, el padre de Novili en la india que se hizo paria con los parias y luego la presencia en América Latina de los misioneros venidos de distintos punto de Europa, hasta  el dia de hoy, ese llamado a conocer e integrarse en la cultura en nuestros tiempos algunos jesuitas que se han hecho indígenas con los indígenas en AméricaLatina, asumiendo sus costumbres, viviendo con ellos como uno más de los grupos indígenas másantiguos, osea que es posible que esa capacidad de adaptación a distintas circunstancias venga de esa tradición de inculturación para transmitir el evangelio en las distintas culturas y también integrarse como uno más al servicio de la diversidad de cultura.

Francisco casi parte, qué sensación tiene usted del encuentro del Papa con el pueblo, de sus mensajes, la reacción de la gente, cómo lo percibe usted.

Creo que sin duda ya se esperaban sorpresas improvisaciones, pero lo destacó su presencia, tanto con los consagrados, sacerdotes, religiosos y religiosas, como con los jóvenes, fue el descartar sus discursos preparados de antemano para responder directamente a lo que el Cardenal Arzobispo de la Habana, como una religiosa de las Hijas de la Caridad que trabaja con los más desposeídos, y luego a las expresiones del joven que habló en representación de los jóvenes cubanos; el tomar como dijo en la Catedral, la voz de estos profetas para improvisar sus respuestas y hablar sobre la abundancia del corazón, sin duda que esto tiene que impactar en el sentido de que se muestra la persona lo que da una muy gran cercanía.

El énfasis que veo tanto en las expresiones de los que le recibieron al papa Francisco en distintos lugares como sus propias expresiones es el desafío de la reconciliación a través del dialogo de lo que con los jóvenes llamo la amistad social, el ponernos de acuerdo en lo que estamos de acuerdo primero aunque discrepemos en muchas oras cosas y esto como camino para que unidos preparemos esa Cuba con la que soñamos, invitó a los jóvenes a soñar y los invitó a trabajar juntos por el país con el que sueñan.

Usted que conoce nuestro contexto, lleva cinco años viviendo en Cuba, también trabajando en parroquias y comunidades que son parte de la periferia de Santiago, porque san Vicente es una comunidad de la periferia y que desde hace tres años no tiene ni un templo. ¿Qué significado tiene esta visita en nuestro hoy, qué espera nos deje como iglesia y como pueblo?

Yo creo que para la iglesia es como un tiempo fuerte, un tiempo de mucha gracia. Es un respaldo a la fe de las comunidades y también el impulso misionero, la presencia pública del Santo Padre, la presencia continua en los medios de comunicación durante estos días ya en la preparación de las semanas anteriores sin duda que para la comunidad es un aliento, para responder a sus desafío, a su invitación de ser una iglesia en salida.

Tenemos que reconocer que durante varios periodos la iglesia tenía una actividad más bien restringida, hoy en dia es necesario pasar de una actitud receptiva de las gentes que llegaban a las parroquias, a extender y multiplicar esta actitud de misión que se manifiesta muy claramente en las casas de misión, la estadística primaria habla de tres mil casas misión en el país… presencias puerta a puerta o en otras circunstancias, trabajar juntos aunque haya diferencia de opinión y como nos dice el Papa, ni conventillos religiosos, políticos, ni sociales, de ningún tipo sino abiertos al encuentro, al diálogo a la participación y al protagonismo. Creo que en las comunidades cristianas en concreto hay una apertura al ecumenismopara empezar y luego para una participación activa de los laicos en la construcción juntos con otros, codo a codo, aunque discrepemos en muchos puntos, de esa Cuba que soñamos.