Saludo de la familia cubana

Santiago de Cuba 22 de septiembre de 2015

 

 

Querido Santo Padre:

 

En nombre de las familias cubanas, le damos la bienvenida a esta querida ciudad y a nuestra querida Catedral de Santiago de Cuba. Su presencia aquí para compartir este momento de gracia con nosotros llena de inmensa alegría a todos los cubanos y en especial a las familias que le esperamos como “Misionero de la Misericordia”.

 

Conocemos y le agradecemos su preocupación por las familias del mundo entero, de manera especial por los miembros más vulnerables de los que la forman, los niños y los ancianos. Por su defensa de la vida desde su concepción hasta su término natural. Por abogar siempre por el derecho de los padres a la educación de sus hijos como sus primeros formadores y por la necesidad de que con su trabajo honesto puedan sostener dignamente a los que les han sido confiados.

 

 

Santo Padre, ore por nosotros para que podamos llevar adelante nuestra misión de iglesias domésticas donde se aprenda a amar sin condiciones, a respetarnos los unos a los otros teniendo en cuenta las legítimas diferencias que nos enriquecen, a apoyar y potenciar el logro de las aspiraciones de cada uno de sus miembros y así todos crecer como personas, a tener la capacidad de perdonar y reconciliar para ser instrumentos de paz y misericordia en el seno de la familia y la sociedad.

 

Queremos, Santo padre, escuchar su mensaje de esperanza y recibir la bendición. De nuestra parte le aseguramos nuestra oración por usted y por su misión y lo encomendamos a la protección de nuestra Madre y Patrona, la Virgen de la Caridad.

 

Que Dios lo bendiga