Testimonio sobre Jubileo misionero mariano en El Cobre

Hno. Carlos Martínez Lavín

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, Santuario del Cobre, 30 de agosto de 2016: Con un doble sentimiento de viva alegría y sentida gratitud a Dios compartimos algunas de las experiencias que hemos vivido en este maravilloso encuentro, rico en llamados del Señor que ha sido el Jubileo Misionero Mariano.

Participamos la totalidad de las Diócesis, con una representación de alrededor de veinte misioneros por Diócesis. El grupo estuvo integrado por tres obispos, un pequeño grupo de sacerdotes y religiosos y una nutrida delegación de laicos, de los cuales alrededor de una cuarta parte eran jóvenes, todos comprometidos con la labor evangelizadora de las Casas Misión.

Nos reunimos a los pies de nuestra Madre y Patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre, del día 21 de agosto al miércoles 24. Los tres grandes temas que profundizamos fueron: El Año de la Misericordia y la Misión, El camino de fe de María y el de la Iglesia Cubana, La Alegría del Amor en la Familia. Sobre cada uno de estos temas tuvimos un momento de presentación y otro de compartir en grupos. El lema que nos guió fue: “Hagan lo que Él les diga”.

Varios momentos marcaron nuestro encuentro:

La misión en el poblado del Cobre: cuidadosamente preparada, contamos con el acompañamiento entusiasta de los lugareños. Aprendimos, nos enriquecimos, anunciamos y dialogamos cálidamente.

La celebración penitencial: bien motivada, orante, con posibilidad de vivir el sacramento de la reconciliación.

La fiesta nocturna, con participación creativa y variada de cada una de las Diócesis: cantos, bailes, escenificaciones, dinámicas, cuentos, rifa, música…

El momento de testimonios: densos, profundos, honrados, incluso estremecedores, estimulantes.

La procesión acompañada del rezo del Rosario partiendo de la antigua parroquia y culminando en el santuario: filial, abierta al pueblo, evangelizadora, contemplativa.

Las oraciones matutinas, la Hora Santa y las Eucaristías; conectadas con el tema de reflexión del día: vibrantes, comunitarias, expresivas.

¡Que el Señor y nuestra Buena Madre nos ayuden a crecer como discípulos-misioneros y a ser sal, fermento y buena noticia en nuestras familias, en nuestros barrios, en nuestras parroquias, en nuestra Iglesia y en medio de nuestro pueblo!