Por: Mercedes FerreraAngelo

 

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, 7 de julio de 2015 / Cada año por esta fecha se celebra en Santiago de Cuba el Festival del Caribe en el que se muestra una amplia representación de la cultura de esta área que no solo se define por el concepto geográfico, sino que tiene que ver con lo étnico, lo antropológico, la cultura, las costumbres, creencias y mucho más. 

 

 

Este año, el festival ha traído una presencia muy especial de cuya presentación pudimos ser parte todos los que en la calurosa mañana del domingo 5 de julio nos acercamos a la parroquia de Santa Lucia, en el centro mismo de la ciudad.  Se trata de la Cofradía del Santísimo Sacramento de los Diablos Danzantes de Yare. San Francisco de Yare, es la capital del municipio autónomo Simón Bolívar del estado de Miranda, Venezuela. Una de las leyendas que cuenta el origen de esta tradición en el pueblo de Yare, se remonta al año 1749 cuando hubo una gran sequía en la zona y los amos de las haciendas prometieron dar el día de la celebración del Corpus Christi a sus esclavos, quienes celebrarían misa y procesión para pedir al Santísimo Sacramento la tan ansiada lluvia.

 

Actualmente la Cofradía cuenta con 2 215 miembros y una junta directiva presidida por el Sr Ernesto Herrera.  Los miembros se llaman a sí mismos promeseros, ya que deben haber pedido alguna gracia al Santísimo Sacramento y luego en pago de esa promesa entran a formar parte de la Cofradía.

 

Aunque ya sabíamos de su presencia desde antes, lo primero que hicieron al llegar a Santiago de Cuba fue presentarse en la Iglesia para solicitar de ésta su aprobación, en la persona del P. Jorge Catasús, párroco de Santa Lucia, para realizar su danza. Fue un gesto sencillo: tocar a la puerta del templo para que éste se abriera y entonces hacer su petición al sacerdote y ante el  Santísimo. Todo como parte de un ritual muy natural pero significativo que como ellos aclaran muy bien, no es un espectáculo. 

 

La Cofradía tiene un gran numero de normas que rigen el cómo conducirse  y preservar la pureza de su razón de ser, su fe y su actuar; de ahí que también para esta ocasión, en su lugar de origen, pidieran un permiso a las autoridades eclesiales ya que la danza se hace por la fiesta del Corpus y esta celebración, en pleno mes de julio, se salía del tiempo que ellos mismos tienen reglamentado para hacerlo. Como bien señalaba el presidente de la Cofradía, ellos no danzan para los hombres, solo lo hacen ante el Santísimo Sacramento.Actualmente los diablos le pagan la promesa al Santísimo Sacramento como un acto de fe donde semejan el bien doblegando el mal.

 

Durante la celebración de la Eucaristía permanecieron en el atrio del templo, con sus trajes rojos y sus máscaras. Al terminar ésta y exponerse el Santísimo en la Custodia comenzó el toque, hecho con un solo tambor, tocado desde hace 61 años por la misma persona, el promesero, Sr. Cesar Tovar.  Durante la procesión, que fue alrededor de la manzana que rodea el templo de Santa Lucia, ellos danzaron todo el tiempo frente al Santísimo, con la cara cubierta. En el recorrido se hicieron cuatro paradas para pedir por la ciudad, por sus necesidades y por el bienestar de sus habitantes. 

 

A los fieles de la parroquia de Santa Lucía, este domingo se unieron miembros de otras comunidades como la Catedral, Santa Teresita y Nuestra Señora de los Desamparados, las dos últimas junto a sus sacerdotes, el P. Leandro Naun y el P. Eduardo Redondo. 

 

Los santiagueros allí presentes fueron testigos de la primera salida del Santísimo Sacramento, después demás de 50 años,por las calles de una ciudad que por estos días se acerca a la celebración de sus primeros 500 años. Fue una experiencia viva, sentida y de fe. Basta imaginar el sol y el calor a las 11.30 de la mañana y un recorrido de algo  más de media hora acompañando, con mucha alegría pero también con respeto, lo más preciado que tenemos, el Cuerpo de Cristo. 

 

Al final hubo saludos y mucho agradecimiento de ambas partes. Los santiagueros vivimos  y compartimos con ellos algo de lo que nos une no solo con el Caribe sino con todo este continente: nuestra  fe y nuestra cultura. Los miembros de la Cofradía del Santísimo Sacramento de los Diablos Danzantes de Yare, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el 6 de diciembre de 2012, pudieron descubrir aquí en Santiago de Cuba un espacio que no es ajeno, sino que forma parte de ese universo increíble y maravilloso que nos hermana y nos une.