1 de septiembre: Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación

María de los Ángeles Sánchez Sorí

Diócesis de Cienfuegos, 2 de septiembre de 2016: Por segunda ocasión se celebra la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación, convocada por el Santo Padre Francisco, para este primero de septiembre.

Todos nosotros tenemos mucho que aportar al cuidado de lo creado. Tenemos la responsabilidad de ser constructores y artífices de un desarrollo sostenible, y de promover el dialogo y la corresponsabilidad.

¿Qué mundo deseamos dejar a quienes vienen detrás de nosotros?; ¿Para qué pasamos por este mundo?; ¿Para qué venimos a esta vida?; ¿Para qué trabajamos y luchamos?, y ¿Para qué nos necesita la Tierra?

La profunda crisis ecológica se manifiesta en los síntomas de enfermedad advertidos en los suelos, las aguas, el aire y los seres vivientes y requieren como respuesta oraciones y acciones concretas.

El Santo Padre, presentó el 18 de junio de 2015 encíclica Laudato Si', en defensa de la creación, dando un enfoque integral sobre la ecología que pone al hombre y a la vida en el centro.

Y el 10 de agosto pidió que todos los años el primero de septiembre se celebre una Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. El Papa Francisco explicó, en aquel momento que había acogido la iniciativa del Patriarcado Ecuménico, que desde 1989 cada año, en esa fecha, reza por el medio ambiente.

Vivimos un momento crucial y especialmente convulso de la historia mundial, la humanidad se encuentra frente a numerosos desafíos urgentes, entre los que se hallan en un círculo de causas y efectos: la pobreza de multitud de personas que viven en medio de la miseria, el sufrimiento y la explotación, las guerras, los desplazamientos humanos, la agresión a la vida desde la concepción a su fin natural, la crisis de la familia, célula básica de una sociedad sana y próspera, el uso irresponsable y el abuso sobre la naturaleza, las enfermedades.

Y además un desarrollo científico y tecnológico que avanza, sin tomar en consideración el problema de que la ética del comportamiento humano debiera en cambio imponer límites, la crisis económica que ha golpeado a países enteros y parece quitar la esperanza a tantísimas personas y sobre todo la todavía más profunda pobreza de no conocer a Cristo que, según la Madre Teresa de Calcuta, es "la primera pobreza de los pueblos" y de la que no se libra ningún rincón de la tierra.

¿Podremos salvar a nuestra querida casa común?

Laudato Si’ recuerda que la humanidad “aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común”. Y por eso, el Santo Padre alienta y da las gracias a todos los que están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos.

"Dios, que quiere actuar con nosotros y contar con nuestra cooperación, también es capaz de sacar algún bien de los males que nosotros realizamos, porque “el Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de la mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables'", ha dicho el Papa Francisco.

Movidos por el Espíritu Santo e interpelados por los signos de los tiempos y lugares ha de ser nuestro compromiso,  en este Año de la Misericordia: el cuidado de la casa común, compromiso que brota desde la misericordia, la justicia, la paz y la esperanza de un mundo mejor y por la edificación de una sociedad más humana y cristiana.