Rubén Pelegrín (Equipo Comunicación Caritas)

 

Diócesis de Cienfuegos, Paraíso, 27 de junio de 2016.-El Santuario de San José, fue el 22 de junio el escenario propicio para la jornada de exposición de trabajos destinados al Evento Nacional que convoca Cáritas Cuba, el I Taller Nacional de Familias de personas con discapacidad del Programa Aprendiendo a crecer, siendo este año el tema, precisamente, "La familia, primer escenario para el crecimiento y desarrollo de personas con discapacidad".

 

Después de la bienvenida ofrecida por Mariela Warens, coordinadora del programa en la diócesis, y por Carmen María Nodal, directora de Cáritas Cienfuegos, los participantes escucharon una charla introductoria, en la que el Hno. Carlos Martínez Lavín, fms, invitó a tener a María, Madre de Jesús, como modelo guía para la acogida y educación de un hijo con discapacidad.

 

 

Se presentaron en total nueve testimonios de diferentes talleres de la diócesis. Los ponentes coincidieron en que la presencia de un discapacitado en la familia, ofrece oportunidades únicas de crecimiento personal y espiritual, y que sólo la familia puede ofrecer una base sólida para tal crecimiento.

 

Más allá de disertaciones teóricas, los ponentes brindaron sus propias experiencias personales, corroborando lo que tan significativamente resumió el Papa Pablo VI cuando dijo: "El mundo necesita más de testigos que de maestros". El testimonio es la mejor clase magistral.

 

Inevitable abordar en estas ponencias el tema de la inclusión social. Más allá de los recovecos de la legislación vigente, también se coincidió en que la labor de los talleres de Cáritas es un caminar firme y perseverante que poco a poco ha ido ganando espacios y aceptación porque no se limita a la educación en los locales, sino que sale a la calle, se muestra y, sobre todo, ofrece el complemento espiritual tan imprescindible para, muchas veces, ayudar a restablecer una armonía familiar maltrecha por la llegada de un hijo que, si bien es esperado en la mayoría de los casos, no es esperado del "modo" en que llega.

 

Es preciso resaltar algo que es muy obvio e invita a otras reflexiones: un alto porciento de los testimonios provienen de la parte femenina de la familia, madres sobre todo (en este evento tuvimos también los testimonios de una abuela y una hermana). Los padres siguen brillando por su ausencia. Sin dudas, un aspecto a profundizar en los encuentros de familias y a tratar de forma más personalizada en las comunidades que dan cobijo a los talleres.

 

Después del plenario, en el que más que preguntar a los ponentes se elogió la fuerza e importancia de los testimonios ofrecidos, las palabras de cierre correspondieron a Mons. Domingo Oropesa Lorente, obispo de Cienfuegos, quien recordó algunas experiencias de su juventud en trato con familiares de personas con discapacidad, y exhortó a seguir por esta senda de amor iniciada por Cáritas hace ya más de veinte años.

 

Sin dudas, una jornada profundamente emotiva y abierta a la belleza trascendente de la vida que dejó bien claro que, sin la familia, no puede existir crecimiento ni en la persona ni en la sociedad.

 

Los trabajos presentados serán analizados por una comisión que seleccionará los más aptos según las exigencias de la convocatoria, para participar en el Evento Nacional que se celebrará del 16 al 20 de noviembre en El Cobre.