La primera Misa en Cuba fue en la hoy Diócesis de Cienfuegos

Miguel Albuerne Mesa

Cienfuegos, 1 de diciembre de 2015: Este hecho histórico ocurrió en el segundo viaje de Cristóbal Colón al“Nuevo Mundo” pues en el primero, según los historiadores, no vinieron sacerdotes

La profesora universitaria e investigadora cienfueguera Lic. Mirtha Luisa Acevedo Fonseca, luego de varios años de estudio sobre este hecho, después de haber consultado documentos publicados, tanto en América como en España llegó a la conclusión que da título a esta crónica.

 

En su trabajo investigativo que expuso en la noche del viernes 27 de noviembre en el Aula “Venerable padre Félix Varela”  en el obispado de Cienfuegos, ofreció múltiples argumentos que refuerzan esta hipótesis de que “la primera misa fue oficiada por un sacerdote mercedario que acompañaba a Colón (Juan de Solórzano, en la desembocadura del río San Juan, entre la ciudad de Cienfuegos y Trinidad. Y al que Colón llamó “Río Misa” En la actualidad pertenece a la provincia de Cienfuegos.

La Licenciada Mirtha Luisa se basó fundamentalmente en una carta que Cristóbal Colón escribió a los Reyes Católicos y otros documentos de la época consultados en España, así como algunas investigaciones hechas por Universidades entre ellas, las de Harvard en Estados Unidos y de prestigiosos profesores que han escrito sobre este tema, pues como es sabido el Diario de Navegación de Colón del segundo viaje, desapareció, luego que Bobadilla llevara al “descubridor de América”, prisionero a España.

En dicha misiva el “Almirante de la Mar Océano” se refiere a “Río Misa”, que, según esta investigación, luego sería bautizado con su actual nombre de “San Juan”, del santoral católico, contrastando con otros de la zona de Xagua (hoy Cienfuegos) que mantuvieron su nombre aborigen.

El año pasado el obispo de Cienfuegos Mons. Domingo Oropesa Lorente organizó una peregrinación a la desembocadura de dicho río y lo acompañaron varias personas que han estudiado la historia y la prehistoria de Cienfuegos, y entre ellos iba Mirtha Luisa. Y realmente por la descripción que se hace en esa carta existen muchas coincidencias que refuerzan esta hipótesis

Aquel domingo 7 de julio de 1494,  en que los “descubridores” descendieron de la nave para celebrar la primera misa se encontraron con aborígenes, uno de ellos de edad avanzada. Era un paisaje verdaderamente paradisíaco, en la desembocadura de un río con un farallón a un lado.Al norte, muy cerca, las montañas de Guamuhaya (Escambray), y al sur el Mar Caribe con sus azules y transparentes aguas. Españoles y aborígenes compartieron muy amablemente, según cuenta Colón en su carta. Aquí solo se compartió con los indocubanos la cruz, como siempre debió ser, y no la espada como sería después en la conquista de Diego Velázquez.

Cuando Mirtha Luisa concluyó su conferencia-debate se le dio la palabra a los presentes para que formularan preguntas o hicieran comentarios sobre lo planteado por la ponente. Hubo varias intervenciones. Una de ellas la hizo el arqueólogo y profesor universitario Marcos Rodríguez Matamoros, quien ha escrito también sobre este tema y sostiene que el lugar de la primera misa fue en Cayo Carenas, a la entrada de la bahía de Jagua. Expuso sus razones.

Las conclusiones estuvieron a cargo de Mons. Domingo Oropesa, obispo diocesano, quien agradeció a Mirtha Luisa por su brillante intervención, basada en documentos históricos y agradeció a todos su presencia. Explicó que para los cristianos la misa o eucaristía es el principal rito de nuestra liturgia, de ahí la importancia de precisar con exactitud el sitio de esta primera misa. Lamentó que en las universidades cubanas no hubiera ni una sola cátedra dedicada a estudios sobre la historia de la iglesia católica, máxime cuando nuestras bases y raíces religiosas y culturales, se basan fundamentalmente en el cristianismo, y muy en especial del catolicismo.

Parafraseando al poeta pudiéramos decir que “Cienfuegos bien vale una Misa”, y esa noche asistieron a esta conferencia varias personalidades del mundo de la cultura y de las ciencias históricas, entre ellos, el arquitecto Irán Millán, conservador de la ciudad, el ingeniero Aníbal Barreras y su esposa la arquitecta Mariam Cano, ambos proyectistas de renombre en la ciudad, Léster Puntonet, arqueólogo de la oficina de Patrimonio de la provincia, “Lilo” Otero, que posee una de las colecciones de fotografías digitalizadas, más completas de la ciudad y el propio Marcos Rodríguez Matamoros, quien tiene varios libros publicados sobre los aborígenes, basados en investigaciones arqueológicas. Además del obispo se encontraban los padres Rafael Muñoz y Ramón Rivas, párrocos de la Catedral y de Montserrat y una religiosa de María Inmaculada.

Monseñor Domingo había exhortado en sus conclusiones a los interesados en este tema a continuar las investigaciones para llegar a una conclusión sobre el sitio exacto donde se ofició la primera misa en Cuba con el objetivo de promocionarla erección de un Memorial que recuerde este importante hecho. La diócesis se compromete a publicar estas investigaciones, pues si para Colón y los que lo acompañaban la “Zona de Xagua (hoy diócesis de Cienfuegos), bien valió la primera misa”, hoy es válido que nosotros, los que habitamos esta zona del centro y sur de Cuba, perpetuemos la memoria de este significativo hecho.