Ordenacion en Cienfuegos

Ordenado Marcelo Díaz Armenteros como presbítero de la Iglesia Católica en la Catedral de Cienfuegos

Por: Miguel Albuerne Mesa

Cienfuegos, 15 de septiembre de 2015.-Cuando Mons. Domingo Oropesa Lorente, obispo diocesano, puso sus manos sobre Marcelo en el acto litúrgico de su ordenación como sacerdote católico, y luego pronunciaba la oración de Consagración, le confería así el sacramento del Orden en Segundo Grado.

El sábado 12 de septiembre de 2015, a las 9:00 de la mañana,entraron en procesión, presidida por el obispo, Mons. Domingo Oropesa al templo catedralicio, sacerdotes de la diócesis, entre ellos, el vicario diocesano padre Manel Homar y Mons. Juan Francisco Vega, sacerdote paradigmático de la iglesia local.

 

Se encontraban además otros sacerdotes que habían sido invitados para esta ocasión:el padre Mariano Herrera, Rector del Seminario de San Carlos, donde Marcelo había desarrollado sus estudios eclesiásticos, el padre Daniel Fong, compañero de estudios del nuevo ordenado y otros.

También se encontraban presentes en la ceremonia litúrgica: Alfredo AlbertoEspinosa Roca, Omelio René Sosa Díaz y José Manuel García Hernández que con el Rito de admisión al Orden del Diaconadoy Yoelby Frank Hernández Viera que con el Rito de Admisión al Orden al Presbiterado, se comprometieron a seguir formándose para un día ser consagrados.

En la homilía Mons. Domingo hizo un breve recuento de las actividades más cercanas: la fiesta de la Virgen de la Caridad con las Novenas. Celebraciones eucarísticas y Procesiones. Explicó aspectos interesantes referidos a la Ordenación de Marcelo y la admisión de cuatro candidatos al sacramento del Ordeny que se estánformando.Hizo una valoración de las vocaciones sacerdotales y religiosas en la Iglesia.

Recalcó que es necesarios que una mayor cantidad de jóvenes digan Sí al llamado de Jesucristo, pues “la  mies es mucha y los operarios pocos.” Para finalizar dio las gracias a todos los que habían colaborado en el proceso de formación y la organización de este evento, y muy especialmente a Marcelo y los cuatro aspirantes al diaconado. Expresó que en los días próximos recibiría su nombramiento como párroco y exhortó a todos a orar por la visita del Papa a Cuba y dijo que los que quisieran ir a la misa de La Habana aún estaban a tiempo para anotarse.

Algunos momentos emotivos durante la ceremonia fueron cuando Marcelo tendido delante del altar escuchó las letanías de los Santos y cuando sus padres subieron al altar para el cambio de ornamentos de diácono a presbítero, así como el momento de la comunión en que el nuevo sacerdote dio la comunión a sus familiares y allegados.

Al finalizar la ceremonia el obispo invitó al Rector del Seminario de La Habana a pronunciar algunas palabras sobre su delicada tarea. Para concluir, Marcelo, visiblemente emocionado agradeció a todos los que lo habían apoyado en su camino de fe, y pidió que oraran por él.Tuvo un recuerdo muy especial para sus padres, sus abuelos ya fallecidos y sus coterráneos de Guabairo.

Después de su ordenación fieles venidos de otras parroquias y una representación de las Comunidades de la ciudad y periferia, así como agentes de pastoral y el Coro que había cantado en la ceremonia tuvieron un compartir fraterno en el Santuario diocesano de Paraíso. Este encuentro fue amenizado por el grupo musical de la Comunidad de Guabairo “Corintios 13”

El papa Francisco en su visita alSantuario del Quinché, en Quito, Ecuador, les había dicho a los sacerdotes y religiosasNo olviden las raíces de donde salieron y Marcelo como siempre ha tratado de hacerlo,ofició su primera misa, la noche del domingo 13 de septiembre, en la plaza pública de Guabairo, poblado que lo vio nacer y crecer.También el papa Francisco había aconsejado a los sacerdotes y religiosas: Sigan el ejemplo de la Virgen María como paradigma de gratitud, conciencia, fidelidad y gratuidad.

Concelebraron junto al padre Marcelo otros sacerdotes, entre ellos el padre Manel y el padre Vega, y el padre Daniel Fong, quien había sido compañero de estudio de él. Y que en la primera misa de Marcelo fue el que pronunció la homilía en la que hizo una semblanza de su amigo. El obispo, Mons. Oropesa, también se encontraba presente en esa primera misa.

Como un regalo de Dios, luego de una larga sequía que atravesamos en todo el país, casi al comenzar la Misa, luego de la segunda lectura comenzó una fuerte lluvia que se mantuvo hasta después de la consagración en que cesó. Esto trajo al pensamiento de este cronista una frase del papa Francisco en Paraguay en la que dijo: El cristiano tiene que aprender a alojar, como la tierra que no domina la semilla, sino que la recibe, la nutre y la germina. Una bella frase y un buen consejo para un recién estrenado sacerdote de origen guajiro, palabra más bella que la de campesino.

El Evangelio que se leyó en la misa trataba sobre “Las bodas de Caná”, hecho en el cual Jesucristo hace su primer milagro a petición de su madre, al ver que el vino que había para la fiesta se agotó. Y fue entonces cuando Jesús convirtió el agua en un vino de alta calidad para que los anfitriones no quedaran mal ante sus invitados.

También en este momento el cronista recordó la primera homilía, pronunciada por el papa Francisco en la misa en el Parque de Samanes, en Guayaquil, Ecuador en la cual dijo repetidamente: El mejor vino está por venir para cada persona que se entrega al amor…aunque todas las variables y estadísticas digan lo contrario.

Como sacerdote joven que eres, Marcelo, debes perseverar en la fe y el estado sacerdotal que has asumido para que con tu ejemplo puedas contribuir desde tu condición de presbítero católico a hacer realidad esta profecía del papa Francisco de que “El mejor vino está por venir.” Para ello deberás escuchar a María cuando le dijo a los anfitriones de la Boda de Caná: “Hagan lo que Él, mi Hijo Jesús, les diga. Sólo así podremos construir el Reino de Dios entre nosotros.