Por: Hno. Héctor Ávalos Gil fms

Cienfuegos, 5 de noviembre de 2014 / El Plan Pastoral de la Iglesia Católica en Cuba (2014-2020) nos exhorta a convertirnos a Jesucristo y anunciar la alegría de su Evangelio para que el testimonio transformador de amor y esperanza de nuestras comunidades y familias llegue a todos los hombres y mujeres de Cuba.

En su propuesta de conversión-evangelización nos dice que debemos apostar por la Iniciación Cristiana y la Formación para el Discipulado. En este sentido, la diócesis de Cienfuegos ha propuesto un espacio de formación integral, crítica y liberadora desde la realidad histórica y cultural cubana para que, integrando fe y vida, los jóvenes seamos discípulos y misioneros.

La sencilla propuesta la hemos titulado FORMARJOP, Formación para Jóvenes Perseverantes. En el espacio diocesano participan jóvenes de 18 a 29 años que se encuentran en fin de semana para compartir fe y vida. Son cinco las dimensiones formativas: relación consigo mismo, con los demás, con la sociedad, con Dios y la Iglesia. La metodología es la de Aparecida: ver, juzgar y actuar, es decir, parte de lo experiencia y la revisión de vida que se ilumina para comprometernos con nuestro proyecto de crecimiento o de vida personal.

Quiero decirles que todo se ha desarrollado dentro de un ambiente celebrativo juvenil. Nuestro lema es: “Por el camino de Emaús, seamos discípulos misioneros”. Nuestro himno: “Quédate con nosotros”.

En el primer encuentro pudimos compartir nuestra realidad personal y juvenil. Hicimos algún ejercicio de conocimiento y aceptación personal, confrontamos nuestra vida como seguidores de Jesucristo, es decir, la espiritualidad del seguimiento de Jesús vivo y presente en lo cotidiano y la invitación a vivir una espiritualidad cristiana encarnada, histórica, incorporada a los servicios de voluntariado de Caritas u otros servicios en nuestra familia, universidad, trabajo o barrio. Sólo así, podemos experimentar a un Jesús verdadero.

Otro momento interesante fue el compartir la iglesia que soñamos. ¿Cuál es la iglesia que soñamos los jóvenes? He aquí algunas características propuestas por los participantes: una iglesia participativa, que forme en la doctrina social, que defienda la justicia y dignidad de las personas. Con celebraciones litúrgicas inculturadas. Una iglesia doméstica, encarnada y joven. Donde todos seamos protagonistas, una iglesia para los pobres y necesitados como lo está pidiendo el Papa Francisco y que contagia la alegría del Evangelio.

Nuestro encuentro de fin de semana terminó con un momento para orar y actualizar nuestro proyecto de vida personal y después poder compartirlo con nuestros asesores de pastoral juvenil o acompañante.

La gran riqueza de un país no son sus bosques, ni sus mares, ni su petróleo; son sus personas. La gran riqueza de la Iglesia cubana son las personas, las piedras vivas. Es verdad que “formar es enseñar a pensar”, según Félix Varela. Es verdad que “formar es obra de infinito amor”, como dijo José Martí. Pero también es verdad que acompañar a los jóvenes en su formación es tarea más importante que la de gobernar una nación. Ya lo dijo José de la Luz y Caballero, “para educar, tenemos que ser un evangelio vivo.”

Hoy estamos donde soñamos ayer, mañana estaremos donde soñemos hoy.





 

Actualizado ( Miércoles, 05 de Noviembre de 2014 18:24 )