Por: Nelda Ortega

Cienfuegos, 5 de noviembre de 2014 / El domingo 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos,  Monseñor Domingo Oropesa Lorente, Obispo de la Diócesis de Cienfuegos, celebró la Santa Misa en los dos cementerios de Cienfuegos: a  las 10 a.m en el  Cementerio “Tomás Acea” y a las 11.30 a.m en el Cementerio municipal de Reina.

A pesar de la fresca mañana, los fieles se congregaron para elevar su oración por sus seres queridos que ya han partido a la casa del Padre y que necesitan que sigamos orando por ellos, y ¡qué mejor oración que la Santa Misa!

Desde tiempos remotos se ha instalado en la Iglesia la costumbre de ofrecer oraciones y misas por las almas del purgatorio con la seguridad de que eso acorta a esas almas el tiempo de  estado allí y las aproxima más rápidamente al gozo eterno de Dios en el cielo.

Monseñor Domingo, en su homilía nos invitó  a orar por los que ya murieron, que es la mejor manera de comunicarse con nuestro difuntos y pedirle al Señor por ellos, ya que con nuestra oración acompañamos a nuestros seres queridos y los ayudamos a su purificación después de la muerte, pues como bien dijo San Agustín

“Una flor sobre su tumba se marchita.
Una lágrima sobre su recuerdo se evapora.
                                           Una oración por su alma, la recibe Dios.”


    

 

Actualizado ( Miércoles, 05 de Noviembre de 2014 18:25 )