Por: Jennifer Bergues Balart

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, 3 de octubre de 2014 / En sus manos un libro de más de quinientas páginas... De carátula, la figura color oro de la Virgen de la Caridad sobre un almendrón en una calle habanera. Velando por mostrarlo cerca de él; cuidando no se quede la historia escondida tras esta o aquella foto; haciéndolo público sin dejar de resguardarlo de las manos sucias y de los dedos mojados; inquieto al lado de su obra… Así llega a nosotros Emilio Cueto, de nuevo en la Isla, esta vez para presentar aquí una extensa y cuidada recopilación de cómo ha sido pintada, cantada, llevada a las circunstancias más comunes esa imagen tan cubana y tan nuestra, la Virgen de la Caridad, que si de representación de lo que somos se trata, solo  encuentra comparación con la de Martí.

Así comenzamos...

Llama la atención que sea abogado de profesión. Usted mismo se ha definido como un abogado “con inquietudes culturales muy profundas”. ¿Cómo comenzó su pasión por el coleccionismo?

Bueno, creo que comenzó por dos cosas. Uno, porque al vivir fuera de Cuba, encontré muchas piezas que reflejaban la huella de Cuba en el extranjero, y que por tanto no estaban en Cuba, y que los cubanos de Cuba no las conocían. Entonces me llamó la atención encontrar toda esa referencia a Cuba de personas de fuera, y pensé: alguien tiene que guardar todo esto. Y también me preocupó mucho que durante muchos años en Cuba, toda la obra del cubano que emigró se había olvidado, se había menospreciado, y no se conocía. Entonces caí en la cuenta de que si alguien no se ocupaba de recogerla y de guardarla, cuando esa visión excluyente de nuestra cultura fuera superada, cosa que ya pasó, ya sería muy tarde para encontrar las cosas que pasaron. Entonces fue esa doble misión de rescatar lo que aquí no se conocía, tanto porque se hizo fuera, como porque aquí dejaron de interesar.

Llevo coleccionando 40 años, o sea, todo una vida dedicada a esto, y ha sido con mucha intensidad y en muchos sitios, porque he vivido en varios sitios, he viajado mucho. Lo que pasa es que después que me retiré tengo más tiempo para poner todo ese material recopilado al servicio de la investigación con más rigor.

Cualquiera que le dé una ojeada a su obra se dará cuenta de que Cuba es el centro de ella. Hay quien asegura que usted posee una de las mayores y más importantes colecciones de antigüedades cubanas en el mundo. Incluso lo han catalogado, por sus investigaciones, como constructor de la identidad insular. ¿Por qué Cuba?

Cuba, porque es el país donde nací; donde nacieron mis padres. El país que me formó. Yo me crié en Cuba. Me fui a los 17 años, o sea, ya tenía una identidad formada, claro no con la intensidad de la madurez pero sí con mucha certeza de quién yo era y de dónde yo venía y me fascinaron todos los aspectos tan fascinantes de nuestra cultura, todo el impacto que hemos tenido. Hemos tenido un impacto fuera de Cuba desproporcionado a nuestro tamaño ya nuestra población. Era una manera también de recobrar un espacio que yo había perdido físicamente. Entonces, se unieron muchos elementos y mi gran pasión era conocer a Cuba.

Aunque ya el título lo explica bastante, cuéntenos de qué va este libro que ha venido a presentar: La Virgen de la Caridad de El Cobre en el alma del pueblo cubano.

Este libro es sobre la presencia de la Virgen de la Caridad en los tantos y múltiples aspectos de la cultura cubana. Como decía Mons. Dionisio en la presentación del libro en El Cobre, es el libro del pueblo de Cuba a la Virgen y yo lo que he hecho es recopilarlo. No es mi obra tanto como la obra de los creadores cubanos. Hay alrededor de mil obras inventariadas de artes plásticas, setecientas de literatura,  doscientas de música… Es abrumador el impacto de la Virgen en nuestra cultura. El cubano la hizo suya no solamente en el altar sino incorporándola a su cotidianeidad.

Presentar este libro justo en El Cobre, a los pies de la Virgen, debe haber tenido una significación especial. ¿Es la primera vez que presenta un libro en Cuba? ¿Alguna sorpresa en este viaje, usted que ya ha viajado tanto a  la Isla para concretar proyectos investigativos?

Bueno he tenido la sorpresa de que varias personas se me han acercado con información adicional que no tenía, incluso después de un trabajo tan exhaustivo, lo cual solamente prueba el punto de la tesis del libro: la Virgen es inagotable. Y entonces la ve uno en sitios donde no la esperaba ver, en la fachada de un paladar o en una especie de maceta que hay en el Wamby, cerca de Ferreiro. O sea, ahí está, uno pasa por ahí y se la encuentra.

Presentar el libro en El Cobre… Obviamente es un evento indescriptible, sencillamente porque es un privilegio que muy pocas personas tienen de presentar un libro delante de la biografiada. Ella es la persona en la cual me inspiré para recopilar su información. Verme allí delante de su imagen, la verdadera imagen de hace cuatrocientos años, y poder presentar la obra hecha siguiendo sus pasos, fue muy emotivo, muy emotivo.

¿Y acerca de la venta o la distribución en nuestro país?

El libro va a tener una doble distribución. Por un lado la Conferencia Episcopal va a distribuirlo a través de sus canales, por todas las diócesis de Cuba. Por otra parte yo me he comprometido en presentar un ejemplar en cada biblioteca municipal y provincial. De manera que va a estar realmente en toda Cuba, para que los cubanos en todas partes puedan acceder a él.

Buscando eso que se ha pasado la vida buscando: lo cubano fuera de Cuba, ha dicho que se encuentra la Isla en cada paso de su peregrinar. Cuéntenos.

Yo he vivido en Estados Unidos principalmente, pero también he vivido en Francia, en Holanda, en Argentina, en Haití… estudié en Rusia. O sea, realmente he viajado bastante y no hay un sitio al que yo voy que no me encuentre algo. Por ejemplo en Rusia me acuerdo que conseguí una opereta sobre Cuba. En Azerbaiyán o en México te encuentras a la Caridad de El Cobre o a un libro de Martí, o partituras, o un restaurant cubano. El restaurant cubano está en todas partes del mundo. O sea, me sorprende que una isla del tamaño de esta (no es Venezuela, no es Argentina, no es Brasil) tenga tanta presencia, tanta aceptación, y es muy emotivo. Yo lo encuentro curioso, ir paseando por una ciudad y ver una banderita cubana, o una Caridad de El Cobre, o un menú en el que venden ropa vieja. Entonces uno se pregunta: pero cómo llegamos hasta aquí.

Podría parecer chovinista pensar que un pueblo tan pequeño está presente en tantas partes de manera tan especial ¿Qué cree, chovinismo o alguna razón especial?

Bueno, no es chovinista, porque es la realidad. Si inventáramos presencias que no existen… De vez en cuando en el internet hay bromas. Como saben que los cubanos estamos tan orgullosos de Cuba, aparecen historias como que Eiffel tenía vértigo y el que terminó la Torre Eiffel es un cubano. Todo eso circula por Internet y es muy simpático, pero realmente la presencia de Cuba en el mundo es tan extensa que no hay que ser chovinista para inventarla. Está ahí, solo falta la paciencia y el poder de observación para poder encontrarla.

¿Causas? Hay muchas causas. Cuba se encuentra en el Golfo de México, cruce de caminos, la flota española paraba en La Habana. La Habana fue sitio de inmigración española sobre todo pero también de otros países. Hay gente que regresaba a sus países con imágenes de Cuba. Y después, a partir del año 59, tenemos una emigración sin precedentes desde el punto de vista doble: misiones de estudiantes y de profesionales cubanos que van a servir al exterior,  y de exiliados que se van definitivamente de Cuba a otros países. Entonces llevamos hacia allá nuestras vivencias, nuestras experiencias, y la gente nos escucha y recoge de nosotros y de nuestra experiencia para hacer libros, para pintar, para bailar…

Coincidencias difíciles de creer a lo largo de su investigación seguramente habrá tenido miles. ¿Alguna en específico relacionada con este libro?

Creo que la primera gran sorpresa que tuve (yo tenía 20 años nada más, por eso la recuerdo muy bien), fue cuando llegué a Barcelona y en uno de los vitrales de una de las iglesias más importantes de Barcelona, me encontré con un vitral de la Virgen de la Caridad de El Cobre muy hermoso, además, con un escudo de Cuba. Había solo cinco vírgenes de América y Filipinas, no es que estuvieran todas, y estaba ahí la Caridad de El Cobre. Eso me sorprendió porque nadie me lo había dicho y de buenas a primeras entro en ese gran templo catalán y allí estaba la Caridad de El Cobre. Encontrarme también con una invitación para la inauguración del altar de la Caridad en Melilla, África, en 1920 claramente me sorprendió porque no lo esperaba. Al final, hurgando en la información, resultó que el Gobernador de Melilla en el 1920 era de Santiago y el alcalde de Melilla era cubano. O sea, coinciden en Melilla alcalde y gobernador y claro eso propició que se pusiera la imagen dela Virgen.

¿Qué estará haciendo Emilio Cueto próximamente? ¿Lo esperamos pronto por acá?

Bueno, estoy haciendo varias cosas. Tengo un trabajo sobre la música que sobre Santiago se ha hecho, para presentarla en el concierto del V Centenario de Santiago de Cuba, el año que viene. Estoy trabajando con la UNEAC, en ese sentido. Tengo también otro libro, que se va a imprimir, esperamos para el V Centenario de Santiago.
 
 

 

Actualizado ( Viernes, 03 de Octubre de 2014 19:38 )