Texto: Mercedes Ferrera Angelo
Foto: Alejandro Ariosa

 
Santiago de Cuba, 23 de junio de 2014 / Martin Valverde, un viejo conocido en la iglesia cubana, ha regalado una experiencia diferente a  los que acudieron la noche del 22 de mayo a la parroquia de Ma. Auxiliadora.  Convocado por la Pastoral Familiar y hecho realidad por un buen grupo de personas, el encuentro se pensó como un espacio para parejas, un tiempo para recorrer con canciones y reflexiones esos caminos difíciles y al mismo tiempo fabulosos que traza el amor cuando dos personas deciden recorrer juntos los senderos de la vida.

La noche podía traer lluvia, por eso el número de participantes fue una agradable sorpresa desde el principio. No pocos llegaron desde lejos y apostaron por estar allí.  Y si aun había duda del porque estar, bastaba mirar los rostros de las parejas asintiendo, riendo, o pensando en lo profundo, lo que escuchaban.
 
Con una estructura de pareja, cada uno puso lo suyo: Martin, la música y los diálogos con el público, hilvanando las canciones y las palabras como ya sabemos.  Elizabet,  su experiencia al caminar o ayudar a caminar a familias con problemas.  
 
Tiempo para contemplar de frente la vida en pareja.  Para descubrir que siempre habrá cosas que descubrir.  Frente a todos,   un matrimonio de carne y hueso que dice y repite que no es perfecto,  pero que desde esa imperfección y con amor son capaces de apostar por  re-descubrir ese tesoro que es la familia, a mirarlo con una mirada diferente, humana pero también divina.  Es como sentir que se  anda por una senda segura para llegar a tierra firme.  
 
   Frases como: … Con la fuerza del amor, que no es el amor a fuerzas.  
… Hemos sido llamados al amor.
 … Elegirse todos los días.
 …Fuimos hechos para amar
… Perdonar…
 
Y muchas otras quedaran en los oídos y corazones de los presentes. Pero descubrir que preocupaciones, ideas, luchas, gozos y angustias, pueden compartirse, y mas aun que toda esa realidad es parte del plan de Dios que nos ama, es grandioso.
 
Hace veinte años fui testigo del primer concierto de Martin Valverde en Santiago de Cuba, fue algo grande.  Confirmar hoy  con Martin y Elizabet que NADIE NOS AMA COMO EL, es un gran regalo que Dios, a través de ellos, como hace 20 años, ha hecho a los santiagueros presentes esta noche aquí, y en nosotros  a toda nuestra iglesia.
 
SIEMPRE, GRACIAS.

 

Actualizado ( Viernes, 23 de Mayo de 2014 17:36 )